Eventos estacionales remodelan el cometa 67P

Los cambios que la sonda Rosetta descubrió en la superficie del Cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, incluyendo el derrumbamiento de peñascos enteros, probablemente fueron impulsados ??por eventos estacionales, según un nuevo estudio, cuyos resultados ayudan a arrojar luz sobre cómo el cometa ha sido moldeado con el tiempo.
MADRID, 21 (EUROPA PRESS)



Entre diciembre de 2014 y junio de 2016, la nave espacial Rosetta investigó el cometa 67P, trazando su superficie en detalle en alta resolución y siguiendo de cerca el viaje del cometa a través del sistema solar interior. Al analizar los cambios en su superficie durante este periodo de tiempo, Mohamed Ramy El-Maarry y colegas identificaron numerosos casos de meteorización específica del cometa, erosión y varios eventos transitorios.

Observaron el derrumbamiento de riscos en dos lugares del cometa, donde las fracturas preexistentes cedieron, causando la destrucción de secciones de material decenas de metros. Secuencias de imágenes tomadas en diferentes momentos revelan que, cuando el cometa se acercó al perihelio --el punto a lo largo de su trayectoria orbital más cercano al Sol--, las pendientes empinadas en un lugar retrocedieron tan rápido como 5,4 metros al día.

Otras áreas revelaron rasgos similares a ondas en la superficie que alcanzaron un diámetro de aproximadamente 100 metros en menos de tres meses, antes de desaparecer y ser reemplazados por un nuevo conjunto de ondulaciones. Los autores señalan que la mayoría de los cambios --incluyendo la erosión y el movimiento de bloques-- ocurrieron alrededor del perihelio, lo que sugiere que fueron impulsados ??por patrones cambiantes de exposición a la luz solar.

Algunos cambios, como la fractura del cuello de 67P, están relacionados con la velocidad de giro del cometa, dicen los autores. La combinación de todas estas características les ayuda a determinar la rapidez con que la superficie del cometa 67P está cambiando, lo que indica que sus principales formas de relieve han estado en su lugar durante numerosas órbitas, probablemente más tiempo que en su actual patrón orbital.