Estudian en Salamanca cómo se regenera el nervio óptico en los peces para aplicarlo después a la vista humana

Pez Cebra

Juan Manuel Lara Pradas, catedrático en Biología Celular y Patología adscrito al Instituto de Neurociencias de Castilla y Léon (INCYL) y científico de la Universidad de Salamanca, intenta a través de un estudio centrado en el pez cebra, regenerar su nervio óptico, y cómo poder aplicar este proceso en el sistema visual humano.

El glaucoma, una patología que engloba un grupo de enfermedades, provoca un daño progresivo del nervio óptico y es la causa número uno de ceguera en el mundo, según los datos aportados por la USAL.

 

Padecida por 60 millones de personas, su sintomatología -de progresión lenta y silenciosa- favorece que el 50 por ciento de los afectados no sean conscientes de que la padecen hasta que el deterioro de su campo visual resulta demasiado evidente y se dan cuenta de que su vista "ha sido robada".

 

En este sentido, Lara Pradas ha explicado que, a diferencia de los peces, los seres humanos han perdido la capacidad regenerativa y que cuando se presentan lesiones en el nervio óptico "ya sean causadas por un glaucoma o por un cáncer de hipófisis, por ejemplo, que presionan ese nervio", es muy frecuente que la persona "se quede ciega", ha añadido.

 

Los datos recabados por los científicos de la USAL en el laboratorio indican que si se presiona el nervio óptico en un modelo de ratón este pierde el 90 por ciento de las células neuronales de la retina durante la primera semana. Más aún, en un siguiente periodo de otras dos o tres semanas termina perdiendo por completo la visión. Y por si solo el animal no tiene manera de volver regenerarlas y "en humanos pasa exactamente lo mismo", ha recordado el científico.

 

En el caso del pez cebra, en la primera semana, aproximadamente, solo el 10 por ciento de esas neuronas se mueren y en la siguiente ocurre justo lo inverso, "las que ha perdido se recuperan y el nervio envía prolongaciones", ha resaltado. De esta forma, al mes el animal "está bien electrofisiológicamente y llegan señales al cerebro, con un comportamiento visual normal", ha concluido.

 

RETINA MAMÍFEROS

 

Los mamíferos nacen con un número de neuronas en la retina fijo y concreto, ha indicado a través de la USAL. Poco tiempo después de su nacimiento dejan de generarse y aquellas que presente serán de las que un individuo disponga a lo largo de toda su vida y en el caso de que algunas mueran, no se regenerarán.

 

Sin embargo, en los peces el nervio óptico sí se regenera y sin llegar a precisar si quiera de la ayuda de factores externos como pudiera ser, por ejemplo, un tratamiento terapéutico, ha apuntado.

 

Lo que tienen de particular estos animales acuáticos es que sus células del sistema nervioso que desempeñan de forma principal la función de soporte de las neuronas), al contrario que las de los seres humanos, "limpian y aíslan la zona afectada o dañada y la preparan para que haya una generación nueva de células".

 

PECES CEBRA

 

El grupo de investigación de Lara Pradas trabaja con varias colonias de peces cebra ubicadas en el animalario del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. Allí, en los laboratorios del INCYL, les extraen células gliales que cultivan o seleccionan, según el grado de diferenciación que presenten, con el propósito de analizar las nuevas células resultantes a partir de ellas y testar si se integran, o no, en el sistema visual del pez.

 

Concretamente, uno de los estadios de la experimentación consiste entonces en actuar directamente en una lesión del nervio óptico del pez. "En distintos tiempos introducimos poblaciones de células gliales marcadas para ver, primero, si la regeneración es más lenta o más rápida que sin ellas y, por último, comprobar si esas células externas que hemos metido participan o no en el sistema", ha subrayado el científico.

 

Sobre este último aspecto, el responsable del estudio ha avanzado en la información facilitada que habitualmente lo hacen y su comportamiento es el mismo que el de las células internas del propio organismo.

 

El objetivo final es comprobar si un sistema con capacidad de regeneración natural es capaz integrar células gliales introducidas desde fuera para determinar "si eso mismo pudiera ser trasladado a humanos por medio de procesos externos", ha argumentado. No obstante, en la actualidad, "esa posibilidad se nos antoja un poco como de ciencia ficción", ha puntualizado el científico.

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