Estos días dejan poso

Las jornadas como la que viviremos hoy son momentos en los que surge la oportunidad de dejar poso. No lo decimos sólo por lo que tú, querido lector, has podido comprobar con tus propios ojos cuando hoy has tecleado la dirección de nuestro diario digital. 
Sí, ha cambiado, o mejor dicho, ha comenzado a cambiar, porque durante las próximas semanas verás crecer junto al equipo de Tribuna de Salamanca este nuevo 'pequeño' que ahora empieza a caminar. Serán semanas apasionantes en las que prácticamente a diario conocerás nuevas posibilidades de comunicación al alcance de todos que hasta ahora no era habitual ver juntas en un sólo medio de comunicación.

La conversación abierta libre y bidireccional es nuestra vocación y vamos a demostrarlo una vez más con nueva imagen, nuevas funcionalidades, nuevos contenidos y nuevas ideas... Pero quizá no sea hoy el día para entretenernos más en mirarnos el ombligo y presentarnos como si no nos conociéramos, pues son muchos meses los que hemos convivido a diario. Sin duda podremos hablar de ello más adelante...

Decía que hoy es una gran oportunidad para dejar poso y me refería también, cómo obviarlo, a la jornada de huelga general que se sucede en toda España. En la historia reciente de nuestro país ha habido nueve huelgas generales con la de hoy, y unas dejaron huella y consiguieron parte de sus propósitos cambiando políticas de gobierno, modificando leyes, y hasta haciendo caer al ministro de Trabajo de turno. Otras pasaron sin pena ni gloria, bien por la poca participación o empuje, bien porque el ejecutivo de turno se sintió con margen suficiente para capear el temporal sin demasiado desgaste.

Pero hay una cosa clara en estas convocatorias: no se olvidan nunca del todo. Todos nos acordamos de la anterior. Quizá no de si tuvo consecuencias directas o siquiera rápidas en las políticas laborales o económicas de quienes nos gobernaban en cada momento, pero siempre dejan recuerdos. Y un poso importante, el más importante de los recuerdos, algo que no se debe olvidar: esto sigue siendo una democracia en la que todos tenemos el derecho a secundar la huelga o a trabajar libremente, sin imposiciones. Es nuestro y de nadie más y merece la pena recordarlo, aunque sólo sea un día...