Estella: "Es una lástima que Pablo Iglesias esté en el Gobierno y quien atajó el golpe de estado esté en Emiratos Árabe"
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Estella: "Es una lástima que Pablo Iglesias esté en el Gobierno y quien atajó el golpe de estado esté en Emiratos Árabe"

Alberto Estella, en una imagen de archivo. Foto: Ical

El exdiputado salmantino Alberto Estella fue uno de los testigos del golpe de Estado del 23F en el propio Congreso. Estos son sus recuerdos 40 años después.

Alberto Estella, uno de los parlamentarios históricos de Salamanca, fue testigo directo de aquella jornada hace 40 años. Aunque es habitual que cuente lo que ocurrió, en esta ocasión ha puesto en relación aquellos hechos con la situación actual de la política.

 

Aquel día, el miedo hizo mell en el ánimo de Estella, entonces diputado salmantino de UCD, quien recuerda la “mirada de desolación” que compartió con Salvador Sánchez-Terán, también parlamentario por la provincia charra. “Tanto esfuerzo como habíamos hecho los españoles para llegar a la concordia, y se venía abajo”, se quisieron decir con los ojos.

 

Tenía el pelo lleno de cristales tras reventar los focos del hemiciclo a causa de los disparos: uno de esos pedazos, es hoy un llavero de plata en su bolsillo. “Lo primero que escuché fue la retahíla del Padre Nuestro que había empezado a rezar el demócrata cristiano Óscar Alzaga” y, católico practicante, recuerda que lo siguió por dentro. Dice, “sin presunción”, que supo controlar su temor, pero, por si acaso, dejó escrita una tarjeta.

 

La estupefacción que causó el intento de golpe en los presentes descolocó por completo las fichas del tablero. Tanto, que germinó una incipiente camaradería en torno al vicio y contra el enemigo común, que resultó en favor de la convivencia. “Se despertó un movimiento de solidaridad. Nosotros prácticamente no nos hablábamos, más que para saludarnos cortésmente, con el Grupo Mixto, donde estaba el letrado de ETA, Juan María Bandrés, o Blas Piñar, y ese día intercambiamos cigarros. Aunque el tabaco se acabó a los dos horas, y unas cuentas más”, cuenta, recordando que aquella privación solo fue menor que la de su propia libertad.

 

Aquel intento de golpe supuso una “vacuna” para una incipiente democracia que, en opinión de Alberto Estella, había superado su prueba de esfuerzo más exigente. “A las 48 horas hubo una manifestación en Salamanca. Me acuerdo de que estaba enemistado con el jefe del Partido Comunista de aquí. Habíamos tenido una polémica pública, en la prensa incluso, y ese día me pidió un abrazo. Yo se lo di y asunto terminado”, rememora.

 

Además destaca la actuación clave del rey Juan Carlos y asegura que es “una lástima que una persona como Pablo Iglesias esté en el Gobierno y que un hombre que, cuando menos hasta entonces, no había hecho ninguna golfería, y atajó el golpe de estado, esté en Emiratos Árabes. Es una cosa absurda. Luego hizo las que hizo, pero aquel día se comportó inteligentemente y como 'un tío'”, valora.

 

El intento golpista fue una “chapuza” para el diputado charro, pero que “pudo haber hecho mucho daño”. Y años después, ante el mismísimo papa Juan Pablo Segundo, tuvo la oportunidad casual de reprochárselo al propio Tejero cuando se encontró con él. “Tuve un impulso de agarrarlo por la solapa, a ver si me tosía sin tricornio y sin pistola. Fue una simple tentación que aguanté, y más en un acto como aquel, que era religioso”, explica a Ical.

 

En realidad, cuando todo pasó, cogió las chichas de Salamanca que habían pasado la noche en el aparcamiento del Congreso de los Diputados y les hincó el diente junto a su familia, como era tradición. “Los políticos de ahora podrían aprender de esa época lo que son los modales y los buenos parlamentos. Y después, el interés por defender la constitución, que es lo mejor que hemos hecho en nuestra historia”, sentencia.