¿Está la Plaza Mayor de Salamanca preparada contra un incendio?

El casco antiguo carece de un plan de emergencias que es una de las tareas pendientes que indica el recién aprobado plan del casco viejo. La Plaza Mayor, cuya estructura es un buena parte de madera, carece de un plan específico contra incendios a pesar del riesgo de estar llena de bares en sus bajos.

Salamanca se ha convertido en una de las primeras ciudades Patrimonio de la Humanidad con un plan integral de gestión. Ha costado años, los casi 30 que han pasado desde la declaración en 1988, pero a partir de ahora ya hay un texto al que atenerse en actuaciones de todo tipo. Eso no significa, no obstante, que esté todo resuelto. De hecho, la existencia del plan debe ser un necesario punto de partida para resolver una carencia importante: la de un plan de emergencias para el casco histórico y, especialmente, para sus monumentos más relevantes. Plan que, a día de hoy, no existe como tal.

 

De hecho, el nuevo plan de gestión señala como uno de sus objetivos favorecer el desarrollo de los necesarios planes de emergencias. La cuestión es importante porque, como se ha podido comprobar recientemente, la sola amenaza de la pérdida o daño de cualquiera de los monumentos sería grave. Y para ver que la amenaza existe, sólo hay que recordar el reciente caso del incendio de un contenedor que, en pocos minutos, dañó la fachada de la Casa de las Conchas, al que esta pegado sin que nadie haya reparado en el riesgo. ¿Por qué está (y sigue) allí puesto? ¿Es lógico que no se piensen las ubicaciones de este tipo de elementos cuando el edificio, uno de los más emblemáticos de Salamanca, acaba de ser restaurado?

 

Esto nos lleva al caso del gran monumento de Salamanca, su Plaza Mayor. En buena medida, su estructura es de madera pero, a día de hoy, carece de un plan específico contra incendios. Así lo ha confirmado el jefe de Bomberos en una comisión informativa, en la que fue preguntado por el PSOE: hay un plan de actuación genérico, pero no uno específico contra el fuego. Lo más parecido es un manual desarrollado por Salamanca en 2009 para la red de ciudades patrimonio. Pero la existencia de un 'libro blanco' con el análisis del problema no es suficiente si no se desarrolla con un reglamento. Y el riesgo existe.

 

La Plaza Mayor está repleta de bares en sus bajos: casi todos los locales son negocios de hostelería. En ellos hay fuentes de calor y fuego que pueden originar un incendio, y desde hace años también hay mucho combustible: todos almacenan sillas y mesas de sus terrazas en el interior, y casi todos los modelos están fabricados con material muy inflamable. A pesar de ello, el único plan contra incendios es el que tienen la dependencias del Ayuntamiento de Salamanca. No es la situación idónea.

 

Según el nuevo plan de gestión, "un Plan de emergencias particularizado para cada uno de los bienes monumentales, supondría una herramienta útil para la seguridad de los usuarios y una garantía para la preservación de los elementos del Patrimonio". Así que conviene ponerse manos a la obra con ese plan empezando por las recomendaciones de aquella reunión de 2009, que marcaba el inicio para diseñar un sistema efectivo que permitiera responder a un posible incendio en un bien patrimonial de la categoría de la Plaza Mayor. O tener en cuenta las conclusiones de un reciente curso en Cáceres sobre cómo se comportan las estructuras ante seísmos o inundaciones, cómo le afectan las catástrofes a las estructuras de los bienes de interés cultural o cómo intervenir de forma rápida ante situaciones de emergencia para evitar daños a documentos u obras de arte.

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