Especulación en el cereal en Salamanca: por qué es mejor esperar antes de vender
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Especulación en el cereal en Salamanca: por qué es mejor esperar antes de vender

Un campo de cereal. Foto: EP

Organizaciones como Asaja recomiendan fijarse en el precio que ha alcanzado el trigo y toman como referencia los 185 euros/tonelada para empezar a vender. Una explotación media ganaría 15.000 euros de media si no se precipita.

Esperar a vender para sacar un mayor beneficio. Esta es la recomendación que las organizaciones agrarias hacen a muchos productores de cereal ante las "sospechas" fundadas de un movimiento especulativo para pagar precios artificialmente bajos, mientras en otros países el trigo, por ejemplo, se cotiza alto. La diferencia, unos 200 millones de euros que no estarán en los bolsillos de los agricultores de Castilla y León si venden antes de tiempo.

 

Asaja ha advertido hoy de que la diferencia entre vender el cereal a los precios que se están ofreciendo hoy o a los que en realidad apuntan los mercados internacionales, supondría, dejar de ingresar 200 millones para los productores de Castilla y León, por lo que aconseja a los agricultores que planifiquen correctamente sus ventas sin provocar un "aluvión" de ofertas en momentos que aprovechan los intermediarios para hacer acopio de grano barato y aumentar sus márgenes.

 

La organización considera que hay indicios suficientes que hacen pensar que en Castilla y León se están pagando precios por el cereal artificialmente bajos, y que los mercados obligarán a un reajuste al alza acorde con las cotizaciones europeas e internacionales del mercado de granos. "Lo malo es que, si los precios siguen hundidos debido a los acuerdos entre intermediarios para influir en los mercados, cuando repunten una gran parte del cereal de Castilla y León no va a estar ya en manos de los productores", explican a través de un comunicado remitido a Europa Press.

 

Desde la organización apuntan a que los mercados internacionales del cereal cotizaron el martes al alza y que el precio de mercado en Francia, "uno de los principales países exportadores del mundo y por vecindad el principal competidor para los cerealistas españoles", se está estabilizando para el trigo en 185 euros la tonelada, cifra que Asaja pide que tomen como referencia los productores de Castilla y León.

 

Además, recuerda que, "si bien en Castilla y León hay un cierto optimismo en la cosecha quizás porque viene precedida de otra muy mala", en grandes zonas productoras de Europa, como es Francia, se están haciendo correcciones a la baja. "Además, el año es muy largo, y la ganadería española consume ingentes cantidades de cereal muy por encima de nuestra producción, por lo que hay que pensar que no van a sobrar cereales y que los precios necesariamente han de repuntar", continúa.

 

Presiones de los intermediarios

En este sentido, aconseja a los productores que planifiquen correctamente sus ventas sin provocar un "aluvión" de ofertas en momentos que aprovechan los intermediarios para hacer acopio de grano barato y aumentar sus márgenes comerciales. Asaja de Castilla y León ha criticado que el escaso papel del productor en la cadena de formación de precios esté haciendo que un año como el presente gran parte de los beneficios se pierdan a consecuencia de unas cotizaciones "artificialmente bajas".

 

"Desde que se iniciaron las tareas de recolección, hay presión de intermediarios muy interesados en inflar las previsiones y asustar a los agricultores que andan más necesitados de liquidez, lo que ha provocado cotizaciones vergonzosas, un 20 por ciento inferiores a lo habitual", añade.

 

15.000 euros de diferencia

Vender a los precios que se están ofreciendo hoy o a los que en realidad apuntan los mercados internacionales, supondría, según Asaja, una diferencia de unos 15.000 euros para una explotación cerealista media, de unas 200 hectáreas. "Es decir, supone lograr un margen de beneficio o solo cubrir los costes de producción, cuando no vender directamente a pérdidas. Según las valoraciones de ASAJA, con las cotizaciones ruinosas actuales los agricultores de Castilla y León dejarían de ingresar 200 millones de euros", concluyen.