Espectáculo con los de Jacinto Ortega

Al menos 25.000 personas acudieron a la llamada de un encierro a caballo con 70 cabalgaduras y 7 toros jiennenses
Á. S. P.

La fría mañana dominical, aderezada con un viento que cortaba, no fue impedimento para que varias decenas de miles personas, al menos 25.000, aunque menos que el pasado año, presenciaran ayer el encierro a caballo. Los toros de Jacinto Ortega habían despertado gran expectación y dado el prestigio de esta ganadería, estaba justificada. Con animales bien presentados por fin el personal pudo disfrutar de un espectáculo único a pesar de que no se desarrolló con la perfección que todos deseaban; los dos toros de más peso y edad –eran cinqueños– no llegaron a la plaza.

El encierro, compuesto por tres cuatreños, dos utreros y los dos cinqueños partió de los prados de Casasola amparado por unos setenta caballistas (menos que el pasado año) bajo la dirección del mirobrigense Juan Luis Perita, que dominaron la situación controlando la carrera en los cinco kilómetros de recorrido. Caballos y toros entraron agrupados en la zona de Valhondo y pasaron en armonía por la La Ermita, sin que se produjera ninguna espantada. Los caballista entraron en las agujas por La Puentecilla pero uno de los dos toros rojos se quedó descolgado y poco después lo hizo su compañero de pelaje. En la avenida Conde Foxá, a la altura de los chiqueros nuevos, el caballista farinato Miguel Ángel Flores no pudo evitar que uno de los coloraos corneara su caballo. Así, los dos cinqueños se negaron a subir hasta los toriles, pero ofrecieron espectáculo al personal antes de ser encerrados en los corrales de San Pelayo, desde donde fueron trasladados en un camión hasta los toriles. Los cinco toros más pequeños y los bueyes, que pasaron en primer lugar, entraron sin problemas en la plaza de toros.