España, el segundo país de la UE que más ha reducido la mortalidad en carretera

Letonia. El estado letón es el que menos accidentes mortales ha registrado con un descenso del 54%, tan sólo un 1% por encima del balance español
AGENCIAS

España es el segundo país de la Unión Europea que más ha logrado reducir la mortalidad en la carretera en la última década, según los datos del último Eurobarómetro de seguridad al volante publicado por la Comisión Europea. España ha reducido un 53% sus muertos por accidente de tráfico entre 2001 y 2009, pasando de 136 víctimas mortales a 58.

Tan sólo ha conseguido un mayor descenso Letonia, que ha logrado una reducción del 54% en la última década. Y por contra, a la cola de los Veintisiete se situaron Malta y Rumanía que han incrementado el número de muertos en un 31 y un 15%, respectivamente. De la encuesta, de ámbito europeo, también se extraen otras conclusiones sobre la conducta de los españoles al volante, como que son conscientes en más de un 80% de la importancia de usar el cinturón de seguridad.

Igualmente, los conductores españoles están, junto a los malteses, portugueses e italianos, entre los que tienen más en cuenta los peligros de conducir mientras se conversa por el móvil (más de un 87% respondió que era un amenaza “seria” para la conducción segura).

En términos globales, los ciudadanos de la UE identifican la conducción bajo los efectos del alcohol como el mayor peligro en la carretera, seguido por el exceso de velocidad y la conducción sin cinturones de seguridad abrochados.

La Comisión Europea (CE) presentó ayer un plan para reducir a la mitad el número de fallecidos en carretera de cara a 2020 a través de un refuerzo de la seguridad de los vehículos y una mayor formación de los conductores.

El vicepresidente de la CE y comisario europeo de Transporte, Siim Kallas, afirmó en rueda de prensa que aunque desde 2001 se ha dado un “importante progreso” al salvarse más de 78.000 vidas, cada día 100 personas mueren en las carreteras del territorio de la Unión Europea, “un coste demasiado alto” cuya supresión por parte de las instituciones pertinentes es vital.