¿Es momento de cambiar de asesoría? Descúbrelo
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¿Es momento de cambiar de asesoría? Descúbrelo

Llevar adelante un negocio puede ser apasionante, pero conlleva muchas tareas importantes que no se pueden descuidar.

Adaptar la actuación de la empresa al Reglamento General de Protección de Datos, por ejemplo, es de vital importancia, ya que además de que de no hacerlo se pueden pagar multas a veces millonarias. Este es un aspecto que aporta transparencia y buena imagen a una empresa.

 

Este es un ejemplo significativo, pero hay otras muchas funciones que todo buen negocio debe cumplir y que no serán siempre tarea fácil. La mejor solución pues, es contar con una asesoría especializada, profesional y que ofrezca todas las garantías.

 

 

 

¿Cómo puedo saber que necesito una asesoría nueva?

 

Es fácil saber, casi de forma instintiva, si ha llegado la hora de cambiar de asesoría. Quizá la oficina en que depositaste tu confianza ya no te convenza, pero hay algunas pautas que pueden ayudarte a hacer un cambio adecuado.

 

Por ejemplo, es importante saber que el mejor momento para cambiar de asesoría es el día 1 de enero. A nivel fiscal, es cuando empieza el plazo de liquidación del cuarto trimestre y los resúmenes anuales. Tras esto, se cierra el ejercicio y comienza el primer trimestre del siguiente con un asesor nuevo. De modo que el mes de diciembre puede ser un buen momento para dar el salto hacia el cambio.

 

Quizás te preocupe tener que transferir todos los documentos fiscales y contables a una asesoría nueva, pero esto no te va a suponer ningún quebradero de cabeza, ya que tu nuevo asesor te ayudará en esta labor. Si se trata de una asesoría online, como es Ayuda T Pymes, será mucho más sencillo.

 

Lo que debes tener en cuenta a la hora de escoger asesoría

 

Al cambiar de asesoría estamos buscando algo que no tiene aquella con la que trabajamos actualmente. De modo que es importante saber qué es lo que no podrá faltar en esa nueva empresa en la que vamos a depositar toda nuestra confianza.

 

En primer lugar, es importante que sea un negocio que nos haga ahorrar tiempo, ya que este es uno de los bienes más preciados de un autónomo. Tener un asesor que liquide los impuestos, registre la contabilidad, gestione todas las notificaciones necesarias de Hacienda o asesore sobre lo más conveniente del negocio, es fundamental.

 

Y es que, al hilo de lo anterior, más allá de la propia experiencia fiscal se busca eso: el asesoramiento. Una asesoría no debe limitarse a presentar los impuestos en plazo, sino que deberá ser la fuente con la que consultar cualquier duda importante a la hora de tomar decisiones en el negocio.

 

Debemos tener además la tranquilidad de que sea una asesoría comprometida, ya que es mucho lo que nos jugamos al confiar en ella. Su gestión debe ofrecer toda la atención y personalización, por lo que debemos quedarnos con una asesoría que realmente se deba a nosotros.

 

Y finalmente, debemos buscar en esta asesoría otros recursos que también puedan ser un buen apoyo a nuestro negocio, como una guía de introducción al marketing, una plantilla de presupuesto o un calendario fiscal que se pueda descargar.