Entre halcones anda el juego

Carlos Galindo, de Puebla de Sanabria, obtuvo el primer premio al conseguir un vuelo de 288 metros
Cecilia Hernández

Ayer la presidenta de la Diputación, Isabel Jiménez, pasó la mañana contemplando los últimos vuelos de los halcones e interesándose por este arte. Incluso posó con uno de los animales, propiedad de un cetrero participante.

La presidenta alabó la importancia de este tipo de certámenes para revitalizar el turismo y los negocios de hostelería de la comarca, que durante este fin de semana han gozado de un lleno casi completo.

El alcalde de Zorita de la Frontera, Andrés Santiago, se mostró orgulloso de contar por segunda vez con esta competición, que fue organizada por la Federación de Caza de Castilla y León y por el Club Deportivo Federado Cetreros del Bajoz.

Para el año próximo se anunció que no se va a realizar este torneo. Fran Rivas, miembro de la organización, explicó que la crisis económica implica una gran dificultad para encontrar patrocinadores y “la exigencia del Tro Real, que se ha convertido en un mito para los cetreros de toda Europa”.
“Con vuelos de hasta 300 metros, muchos cetreros acuden a mirar, pero no se atreven a participar”, afirmó Rivas. “Por ello queremos dar un descanso para hacer el torneo más atractivo y para reorganizar el sistema de participación, que probablemente en un futuro será a través de invitación”, concluyó.

Los ganadores de este año recibieron sus trofeos tras largas deliberaciones del jurado en un acto celebrado en el mismo coto de caza. Como ganador se proclamó Carlos Galindo, de Puebla de Sanabria, cuyo halcón peregrino ascendió hasta los 288 metros, siendo además la mayor altura alcanzada durante los tres días de competición. El segundo puesto fue para Gonzalo Cano de Granada, con una hembra de halcón peregrino, que alcanzó los 287 metros. En tercer lugar, quedó clasificado Julián Meneses, procedente de Castilla-La Macha y ganador de las dos ediciones anteriores, con su híbrido entre gerifalte y halcón peregrino que consiguió una altura en vuelo de 287 metros. También se entregaron trofeos, donados por la Diputación de Salamanca, al cetrero decano, que recayó en Marcelino Herrera Landero de Cantabria, y al más joven, que fue para Yonatan Maldonado, de Cádiz. Los trofeos consistieron en equipos de cetrería, receptores, transmisores y GPS, y suscripciones a la revista Top Cetrería. Y para el ganador también un halcón híbrido.