Ensayo general de la vuelta al cole en Salamanca: un pupitre 'para siempre', nuevas normas y mucha distancia social

Los institutos anticipan con los alumnos que han regresado para preparar la EBAU las medidas que serán generales en septiembre. Así funciona en modo Covid un instituto de mil alumnos... con solo unos pocos.

Pupitres de un aula en el Lucía de Medrano: una cinta adhesiva marca qué sitios se pueden ocupar. Foto: A. Santana
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¿Cómo será la vuelta al cole en septiembre? Esta es la gran pregunta que se hacen muchos alumnos y sus familias, y hoy por hoy no tiene respuesta. Pero si se va a parecer a algo, será al 'ensayo general' que han iniciado este lunes en los institutos de Salamanca los alumnos de Bachillerato que se preparan para la EBAU. Son ellos los primeros que han vuelto a los centros educativos después de tres meses y los que se han encontrado con las muchas normas diferentes que rigen ahora en sus aulas, instalaciones y pasillos.

 

Este lunes era el primer día de vuelta a las aulas para aquellos alumnos que se han apuntado a las clases preparatorias para la 'selectividad' de julio. Son algo más de 600 en toda la provincia, muchos en institutos de la capital. Los 'elegidos', los que se han matriculado o se estaban matriculando para el examen de acceso y que la semana pasada manifestaron su intención de acudir a las clases de refuerzo. Así ha sido en los institutos Fray Luis de León y Lucía de Medrano, que ha visitado TRIBUNA, y en los que por primera vez en tres meses se ha vuelto a ver alumnos por sus pasillos. Eso sí, con todo tipo de precauciones y atendiendo a lo que será la 'nueva realidad' de la educación.

 

Y eso supone muchos cambios en el funcionamiento. El director del Lucía de Medrano, Ángel Torijano, cuenta qué se ha hecho en este trasatlántico de la educación en Salamanca, un instituto de mil alumnos y 80 profesores, aunque ahora van a ser menos. Para las clases de preparación a la 'selectividad' se han apuntado 60 alumnos de los 135 que se matriculan, y que precisamente este lunes estaban acudiendo al centro a hacerlo. Para ello se había hecho un itinerario único en el que entran por un sitio y salen por otro, lo que les permite pasar solo una vez para el papeleo y para el pago de tasas.

 

Para el resto, las normas son una auténtica gincana. Hay itinerarios marcados con cinta por todas partes para conducir a los alumnos por una sola dirección y evitar aglomeraciones. Las clases, algunas de hasta 75 alumnos de capacidad, albergan a 20. Hay un esquema con las que se usan. En ellas, los pupitres están marcados con cinta adhesiva: los señalados están listos para que un alumno se siente en ellos. Pero cada alumno tiene el suyo 'para siempre': deberá repetir cada día en el que se le asigne.

 

Los alumnos estarán siempre en el mismo grupo, se intenta que no salgan de las aulas o que ocupen lo menos posible los pasillos para asegurar la distancia social. En los descansos se desinfectan las instalaciones, que esperan limpias cada mañana.

 

Para acudir al centro, los alumnos tienen que firmar una declaración jurada en la que se persigue que se conozcan las normas y se cumplan: hay todo un protocolo de vigilancia diario y un compromiso de mantenerse sano y, en caso contrario, no acudir a las clases.

Comentarios

Pedro Pardo Pintado 16/06/2020 19:01 #1
Se han precipitado. Nuestro personal educativo no se merece esta exposición tan arriesgada. Deben aplazarlo para el curso 2025/2026, cuando todo esté normalizado, estudiado y programado. Es mejor reforzar las terrazas de los bares y la seguridad de los locales de ocio nocturno. Las prioridades son importantes y necesarias. Y los niños y jóvenes pueden esperar, sus Padres se lo agradecerán.

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