Encuentran en un anticuario los restos de un claustro románico salmantino que se creía desaparecido

La iglesia románica de San Juan de Barbalos.

Se trata del claustro que estaba adosado a la iglesia de San Juan de Barbalos y el hallazgo se ha producido en una investigación sobre el tardorrománico en Salamanca. El conjunto está a la venta en un comercio de antigüedades y no había noticias de ella desde 1937.

La polémica del claustro de Palamós, que finalmente se ha revelado como falso, puede tener su continuidad en un nuevo caso de patrimonio desaparecido. Pero en este caso, se trata de arte románico auténtico y que, además, presenta características que convertirían en hallazgo en algo así como un eslabón perdido para documentar las construcciones de esta etapa en Salamanca.

 

El caso es el del claustro románico de San Juan de Barbalos, una céntrica iglesia románica que se caracteriza por su ábside semicircular, su elemento de más valor, y su única nave. Su presencia en una zona apartada del casco histórico es muy característica. Esta iglesia ya muestra algunas características poco frecuentes en construcciones románicas en Salamanca y que la hacen muy interesante. Una de ellas es que tuvo un claustro, del que poco se sabía hasta ahora y al que se le había perdido la pista en 1937, hace casi un siglo.

 

Ha sido en el marco de una investigación dentro de un proyecto de tesis doctoral sobre la escultura tardorrománica de  la Catedral Vieja salmantina que ha vuelto a vuelto a salir a la luz, como desvela en un artículo la revista “Codex Aquilarensis”, y del que se hace eco la web especializada romanicodigital.com a partir de un estudio del historiador de la Universidad de Salamanca Antonio Ledesma. Y lo ha hecho en forma de cuatro capiteles dobles de una factura excepcional y con un estilo que los relaciona con varios de los talleres que trabajaron en el claustro de la antigua catedral y en varias iglesias más, entre ellas, la de San Juan de Barbalos.

 

Sin embargo, hacía más de un siglo que se le había perdido la pista. De su existencia se conocen los primeros datos a finales del siglo XIX y principios del XX, a pesar de que existe una fotografía datada en 1913 de los restos de este claustro en una vivienda en la calle Sorias de Salamanca. Analizada la información, los investigadores pretenden conocer el paradero de estas piezas, pero la búsqueda es infructuosa hasta este pasado mes de abril. Es el profesor Boto Varela quien pone en conocimiento del autor de la investigación que estos cuatro capiteles dobles están a la venta en el mercado de antigüedades y advierte que “el descubrimiento constituye una piedra angular en el conocimiento de la producción artística de Salamanca en el periodo románico”.

 

Las piezas las ofrece un anticuario portugués con delegación en Salamanca y, según el profesor Ledesma, se desconoce la titularidad o propiedad, si es que la tiene reconocida. El hallazgo permite recuperar la esperanza de poder analizar restos de una construcción que se creía desparecida para siempre y de la que había muy pocos datos, situación que ahora se podrá enmendar.

 

Asimismo, según el autor, el descubrimiento viene a entrar de lleno en el estudio del caso del Claustro de Palamós evidenciando que una ausencia, tanto documental como material, no implica una inexistencia. El investigador Antonio Ledesma resalta que “es ahora cuando las Instituciones Públicas, tanto autonómicas como nacionales, tienen que movilizarse para que este conjunto sea un patrimonio público, ligado al conjunto monumental del que procede, protegido legalmente desde hace más de treinta años. En caso contrario, es probable que se pierda el rastro para siempre”.