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En primera persona y desde dentro: Así es un jueves en el turno de noche de la Policía Local de Salamanca

Jueves, viernes y sábados. Los días más concurridos de la noche salmantina han sido los grandes señalados y culpabilizados de la situación actual en la capital. TRIBUNA ha acompañado a los agentes en su turno y así se vivió. 

La noche salmantina acapara miradas, es señalada y obliga a reforzar el número de agentes de la policía los jueves, viernes y sábados. Las cifras de propuestas de multas por ruidos y aglomeraciones pueden sorprender, pero las consecuencias derivadas de las mismas no se quedan en una determinada cantidad de dinero; aulas cerradas, facultades en cuarentena e incluso residencias de estudiantes confinadas. ¿Son los estudiantes los únicos que incumplen estas normas? 

 

Mientras que pensamos que una inmensa mayoría cumple con la normativa establecida tanto por la Junta de Castilla y León como por el Gobierno central, unos pocos llevan al límite a toda una provincia e incluso una comunidad, Castilla y León, que supera la incidencia de 300 personas por cada 100.000 habitantes. Esto es lo que pudimos ver desde dentro. 

 

Acompañamos a Rubén Mena y Óscar Recillo en su turno de noche, un jueves en el que hasta el momento las horas se les han pasado volando debido a la cantidad de llamadas que reciben: "En un jueves 'normal', es decir, desde que comenzó la universidad, la radio no para desde las 11 de la noche hasta las 2 o 3 de la mañana y después se para un poco hasta las 4 que vuelve a subir. En ese momento además están bebidos, por lo que respetan menos. Al principio son todos educados, pero cuando hace efecto el alcohol...se hace muy difícil hablar con algunas personas. A partir de ciertas horas todo el mundo tiene la razón", nos cuenta Mena. 

 

 VÍDEO E IMÁGENES: Arai Santana

 

Eran las 22:30 de la noche y nuestra primera intención era la de acudir al cierre de la hostelería, había que comprobar que se cumplía con la normativa y a las 23:00 todos los locales estaban cerrados, sin embargo, según comenzamos llegó la primera llamada por ruidos.  En este caso, no era una fiesta en un piso, sino un vecino quejándose de los ruidos ocasionados por una familia que vivía justo debajo. Al no escuchar en primera persona ningún ruido y después de haber atendido a ambas partes nos marchamos del lugar. 

 

Además de nosotros hay tres patrullas más de la Policía y su vigilancia se incrementa en los lugares más céntricos: "Lo que intentamos hacer con esto es que la gente se vaya, que no esté reunida en las calles, porque con la presencia policial ellos mismos se disuelven y se van, ¿qué nos pasa? que se van a los pisos, pero ahí no pdoemos hacer nada, sino esperar a las llamadas". 

 

En ese momento y justo después de salir nuestra intención es ir de nuevo a la zona de Gran Vía o San Justo sin embargo, desviamos la trayectoria y nos dirigimos a un piso, calle Arapiles, donde supuestamente hay una fiesta y los vecinos se han quejado. Mientras tanto, la radio sigue sonando, otras patrullas deben dirigirse a sendos pisos, donde también hay advertencias de ruidos. Dejamos la furgoneta en un luga menos visible y nos dirigimos al piso. 

 

Llamamos, pero no nos abren, se escucha música y voces. Cuando parecía que ya no iban a abrir y al cabo de unos minutos un joven finalmente se decide a abrir. Al principio comenzó diciendo que eran solo las personas convivientes las que se encontraban en casa, después alegó que eran tres inquilinos y tres de fuera y finalmente aseguró que eran dos inquilinos y seis de fuera, "porque los inquilinos no cuentan". Sin embargo, solo salieron 6 y de nuevo volvió a rectificar. La Policía así, solo realizó una propuesta de denuncia por ruidos. 

 

Muchas incoherencias, contradicciones, pero al respecto poco que hacer. Además, dentro del establecimiento se podía ver una cachimba. ¿Estarían todos con mascarilla? Seguramente no, pero al no poder comprobarlo, tampoco se pudo hacer nada. En este caso, la norma establece que solo se permite estar sin mascarilla dentro de un espacio cerrado cuando se está con personas convivientes, si no...obligatorio. 

 

Continuamos con nuestra patrulla y nos dirigimos a un 24 horas donde días antes habían pillado a varios 'Glovo' comprando alcohol para llevarlo a diferentes casas. En ese mismo lugar nos encontramos con varias personas que no llevan puesta la mascarilla y además otros tanto que están fumando sin respetar la normativa vigente, antes de bajarnos del coche algunos de ellos consiguen irse. Finalmente, dos personas serán propuestas para denuncia, ¿su respuesta? Cuando se podrá reclamar la misma y su coste. 

 

Ya eran las 00:30 y después de confirmar que el barrio de Van Dick estaba prácticamente vacío, recibimos una nueva llamada, una nueva fiesta en la calle Abajo. Siguiendo la misma línea de los anteriores, al principio eran 4, luego 5 y finalmente 6, mientras tanto otra patrulla se dirigía a una nueva fiesta. Una persona es propuesta para denuncia por no llevar mascarilla y además el inquilino recibirá una multa por la ordenanza de convivencia. 

 

No hemos acabado de entrar otra vez en el coche cuando recibimos una nueva llamada, en este caso en la calle Pintores, los ruidos y la música se podían escuchar desde la vía pública. En cuanto llamamos al timbre y tras comprobar pegados a la puerta el ruido, llamamos a la puerta, se apaga la música, pero nadie abre. Tardan varios minutos en abrir y cuando lo hace, de nuevo un joven, es sin mascarilla. Mienten al principio, pues después de una primera versión cambian sus declaraciones, no pudimos comprobar que eran más de 6 por lo que de nuevo, la multa se limitó al ruido y la falta de mascarilla de uno de ellos. 

 

De nuevo, no deja de sonar la radio y nos dirigimos a otro piso: 1:45 de la madrugada. En este caso, en cuanto vieron por el balcón que la policía había llegado cesaron, los agentes no escucharon ningún ruido y al no abrirles la puerta tuvieron que marcharse del lugar.

 

La noche continuó y las excusas seguían siendo las mismas. Cuando íbamos de un lugar a otro además, vimos a gente sin mascarilla por la calle, de nuevo más multas. Hasta las 3:15 de la mañana fuimos de un piso a otro en una noche que los propios agentes calificaron de "tranquila"  y en la que cabe recalcar que se calcula que se llevan a cabo el triple de las fiestas demandadas. 

 

A las 03:45 acaba mi acompañamiento, pero la Policía Local de Salamanca continuó hasta las 07:00 de la madrugada. ¿Conclusiones? Buenos y malos, como en todos los lados. En nuestra noche, todo personas jóvenes, aunque el propio agente reconoció que no siempre es así. El aumento de estudiantes y por lo tanto de gente joven ha producido un aumento el número de fiestas en pisos, ¿comprensible? ¿Justos por pecadores? ¿Egoismo? 

 

Comentarios

XXX 25/10/2020 09:08 #1
Cuatro patrullas para toda la ciudad un jueves noche universitario. Eso no está pagado.

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