En grúa o con acuarelas: así ha desaparecido la huella de Franco en Salamanca
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En grúa o con acuarelas: así ha desaparecido la huella de Franco en Salamanca

En algo más de dos años, los principales vestigios de la simbología franquista en Salamanca han desaparecido del espacio público tras años presentes.

Todo empezó el 9 de junio de 2017. Aquel día, abandonaba para siempre la Plaza Mayor de Salamanca el inquilino más discutido de cuantos ha tenido en esa galería de ilustres que son sus medallos, Francisco Franco. Una grúa levantaba por los aires una pieza de 450 kilos y la metía en una caja, camino de un almacén, dejando libre el arco que habia ocupado durante décadas. Aquel día fue el comienzo del fin de los vestigios del régimen franquista que todavía quedaban en las calles de Salamanca, y que han ido desapareciendo paulatinamente durante los más de dos años que han pasado.

 

Igual que el medallón, el Franco del mural del Salón de Plenos ya es historia y, recientemente, ha dejado su sitio el escudo franquista de la Audiencia Provincial, que llevaba tiempo pendiente de retirada. Se ha eliminado con un andamio y ya está retirado, a falta de que llegue una pieza ya con escudo constitucional que lo sustituya.

 

El último ha sido el dibujo del dictador en un 'vitor' como parte del mural del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Salamanca, totalmente borrado esta semana tras años de lucha judicial. En abril de 2006 IU ya pidió que se retirara esta parte del mural, y el equipo de Gobierno de Julián Lanzarote se negó. El consistorio alegó que el mural forma parte del patrimonio artístico de la capital y que la supresión de la efigie del militar supondría desvirtuar la obra que realizó Ramón Melero a comienzos de los años sesenta y que se integró dentro de la reforma de la sala que proyectó el arquitecto Lorenzo González Iglesias, en pleno régimen del general Francisco Franco. 

 

En noviembre de 2017 también se retiró el escudo franquista de la Facultad de Ciencias Agrarias, y es que ha habido otras denuncias para retirar estos elementos de edificios públicos de la Usal o de la antigua sede del Banco de España.

 

 

Solo con denuncias judiciales

 

Esta misma tesis siguieron durante años los posteriores equipos de Gobierno del PP, pero la justicia torció el brazo del alcalde que pudo aceptar la retirada de los símbolos, Alfonso Fernández Mañueco. Detrás de la retirada del medallón o la eliminación del Franco del Salón de plenos están dos personas, Domingo Benito y Gorka Esparza, dos políticos vinculados a IU que, por su cuenta y riesgo (mucho riesgo incluso económico) decidieron iniciar un proceso para hacer cumplir la ley de Memoria Histórica. 

 

Ya obligaron al Ayuntamiento en su día a la retirada del escudo de la fachada de la Casa de la Juventud del barrio de Garrido, el rótulo de la avenida del General Mola del paseo de la Estación, la placa de la calle Juan Pérez Almeida de la actual avenida de los Comuneros y los símbolos falangistas de los rótulos con el nombre de diversas calles de los barrios de San Bernardo y El Carmen. En total, una docena de peticiones en las que el Ayuntamiento se allanó, es decir, no se opuso: eso sí, lo hizo sólo una vez había denuncia.

 

En la misma sentencia del medallón se obligó a retirar algunos otros elementos. Es el caso del monumento de la unificación de Salesas. En su día se retiraron los elementos alusivos al franquismo en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, pero eso ya se hizo cuando la denuncia estaba sobre la mesa y con la amenaza de la sentencia judicial. Sin embargo, la justicia acabó pidiendo su retirada total.

 

Uno de los pocos que va a sobrevivir, pero ya desvestido de su simbología, es  la cruz de los caídos de la plaza Maestro Antonio Gómez de Tejares. Allí se encuentra esta cruz de piedra a la que el Ayuntamiento retiró una placa de contenido franquista; en su lugar, se puso una "A todas las mujeres y a todos los hombres que a lo largo de la historia dieron su vida por España". Esta cruz, casi oculta por los árboles que la rodean, será uno de los pocos vestigios que queden.

 

 

Homenajes y placas

 

Ha habido otras medidas para restañar heridas del franquismo en Salamanca. El Ayuntamiento de la capital hizo un homenaje al alcalde Casto Prieto Carrasco y a los concejales asesinados en julio de 1936, colocándose una placa conmemorativa en la plaza dedicada a dicho alcalde; se ha devuelto el título de concejal y se ha concedido el título de Hijo Adoptivo y la Medalla de Oro de la Ciudad a título póstumo a Miguel de Unamuno; y se ha retirado el título de Alcalde Honorario a Francisco Franco y se ha pedido la devolución de la Medalla de Oro a la familia, aunque el PP evitó hacerlo durante años.