"En esta guerra contra el cáncer iremos conquistando distintas trincheras del enemigo hasta conseguir derrotarlo"
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"En esta guerra contra el cáncer iremos conquistando distintas trincheras del enemigo hasta conseguir derrotarlo"

El investigador del Centro del Cáncer de la Universidad de Salamanca Xosé R. Bustelo analiza la situación de la investigación en España y cómo los científicos trabajan por vencer la batalla final al cáncer.

El doctor Xosé R. Bustelo, investigador del Centro del Cáncer de Salamanca. Foto: Ical

Es vicedirector del Centro del Cáncer de Salamanca, centro de la Universidad de Salamanca y del CSIC, y hace apenas unos días ha sido galardonado con el IX Premio Internacional de Investigación Oncológica, Científica y Técnica Ramiro Carregal por su labor investigadora en el ámbito preclínico que ha permitido avanzar en el conocimiento del origen del cáncer. 

 

Durante su trayectora científica ha trabajado por conocer los orígenes de una enfermedad de la que poco a poco se va conociendo más pero a la que aún quedan muchas batallas por ganar. Como reto se marca aumentar la supervivencia de los pacientes con cáncer desde el 55% actual al 70% en los próximos diez años. Un objetivo ambicioso y para el que hace falta acabar con la "financiación deficiente" de la investigación.

 

A pesar de ello, suscribe las palabras del director del Centro del Cáncer: "El cáncer se curará sin duda alguna, aunque que no sabemos todavía cuándo".

 

- ¿Qué supone el premio recientemente recibido para ti y para tu trabajo?

Un premio científico, y sobre todo si es de carácter internacional, siempre es una fuente de satisfacción, tanto personal como científica. Son muchos los grupos de investigación que lo merecen, por lo que siempre es de agradecer que el jurado que los otorga valore tu trabajo e implicación a lo largo de tu carrera científica. Y, en el caso de los científicos, hay siempre que pensar que este premio es también un premio a un gran grupo de personas que han hecho posible al final este premio. A diferencia de los literatos, que trabajan de forma individual, la ciencia solo es posible hacerla a través de un gran equipo humano conformado por tus mentores iniciales así como por los técnicos e investigadores pre- y postdoctorales que han llevado a cabo las líneas de investigación de nuestro grupo.

 

- ¿Cuánto ha avanzado la investigación contra el cáncer en España y, en concreto, en Salamanca durante los últimos años?

Gracias a la investigación, conocemos ahora bastante bien cuál es la base genética del cáncer, cómo se origina y evolución y qué es lo que contribuye a su malignidad. Y, gracias a este conocimiento, el siglo XXI ha visto la emergencia, por primera vez en la historia, de terapias dirigidas contra agentes causales del cáncer. Esto está ya teniendo una repercusión muy positiva en la supervivencia y calidad de vida de los pacientes con cáncer. Si me permite una analogía, cuando yo empecé a trabajar en esta área hace más de 30 años sabíamos muy poco sobre el cáncer: sabíamos algún asesino y sus acciones, pero poco más. Ahora sabemos muy bien su plan, cómo actúa y todos sus cómplices.

 

- ¿Hacia dónde debe tender la investigación sobre el cáncer en los próximos años?

Hay todavía muchos retos por delante. Uno de ellos es poder identificar cada vez más temprano el cáncer en los pacientes, lo que requerirá métodos de cribado poblacional como los que ya estamos viendo estos años para el cáncer de mama y colon pero, también, tecnologías más poderosas que nos permitan ver a los tumores en estadios iniciales que ahora pasan desapercibidos con los métodos actuales. Tenemos también que lidiar con problemas del cáncer que afectan muy mucho a la supervivencia de los pacientes como es el problema de la metástasis (la diseminación de las células cancerosas desde el tumor a otros sitios del organismo) y el de la resistencia a los fármacos que desarrollan algunos pacientes. Y tenemos que avanzar más en el estudio de las alteraciones genéticas de cada paciente para poder establecer pautas terapéuticas óptimas para cada uno de ellos. Este último punto está indisolublemente unido al desarrollo de la medicina personalizada a nivel clínico y que está se pueda realizar de forma equitativa a todos los pacientes. Finalmente, tenemos el reto de que muchas de las moléculas de nuestro organismo que cuando se alteran inducen cáncer no las sabemos cómo inhibir con el conocimiento farmacológico actual. Tenemos que desarrollar nuevas terapias contra ellas para, progresivamente, ampliar considerablemente todo el arsenal terapéutico que pueda ser utilizable para tratar a los pacientes de forma cada vez más óptima y personalizada.

 

- ¿Cuál es el principal reto al que tenéis que hacer frente los investigadores de cara al futuro?

Lo que se tiene que hacer en términos de investigación está claro, independientemente de la incertidumbre que siempre conlleva penetrar en lo desconocido. Creo que, al menos en España, el problema es otro: una financiación deficiente que, en estos momentos, hacer que algunos de los trabajos más complejos en esta área no se puedan ya realizar de forma adecuada. Solo aquellos grupos que, por su tamaño, calidad y competividad, pueden acceder a financiación extra internacional pueden acometer estas investigaciones sin tantas trabas. Estamos a años luz de otros países como el Reino Unido, Estados Unidos o Alemania. Aparte de ello, o como consecuencia de ello, tenemos el problema de la captación de talento que permita revitalizar el tejido investigador e incorporar las técnicas más de vanguardia en este campo.

 

- En los últimos años ha aumentado mucho la supervivencia de los pacientes y se han puesto en marcha nuevas terapias, ¿cuáles son ahora los próximos objetivos a conseguir?

Todavía queda mucho por avanzar para, sobre todo, solucionar los retos que mencioné en una de las preguntas anteriores. Pero hay que pensar que, en ciencia, los retos son abordables a medida que conocemos mejor a los tumores y su complejidad genética. El reto más inmediato que tenemos todos: aumentar la supervivencia de los pacientes con cáncer desde el 55% actual al 70% en los próximos diez años. Pero, a más largo plazo, está siempre el poder conseguir que estas tasas aumenten progresivamente hasta que el cáncer deje de ser un sinónimo de angustia y desazón para los pacientes con cáncer y sus familiares.

 

Eso sí, me gustaría recalcar que estos objetivos, independientemente de lo que consigamos los científicos y las científicas, dependerá también de que todos nosotros adoptemos formas de vida más saludables: que comamos bien, que hagamos ejercicio, que no fumemos, que no nos tostemos al sol y que, cuando así nos lo pidan, que hagamos los cribados pertinentes para detectar cualquier cáncer que se pueda desarrollar en nuestro cuerpo.

 

- ¿Se llegará a curar el cáncer?

Dijo hace poco el director de nuestro centro de investigación, el Dr. Eugenio Santos, que el cáncer se curará sin duda alguna, aunque que no sabemos todavía cuándo. Coincido con dichas manifestaciones. Lo que sí es seguro que eso se irá alcanzando progresivamente para determinados tipos de cáncer. Recuerde que el cáncer, aunque se denomina en singular, no representa una única enfermedad. En realidad, estamos hablando de más de cien enfermedades distintas, cada una con sus características clínicas particulares. En estos momentos, incluso, podemos decir que los cánceres que se originan en un mismo sitio de nuestro organismo son a su vez muy complejos desde el punto de vista de sus alteraciones moleculares. Creo que el mensaje es que en esta guerra iremos conquistando progresivamente distintas trincheras del enemigo hasta, al final, conseguir derrotarlo de forma efectiva.

 

- ¿En qué campos se investiga ahora desde el Centro del Cáncer de Salamanca?

Pues en todos los retos científicos que he mencionado antes. En este sentido, hay que pensar que nuestro Centro, a diferencia de otros que existen en nuestro país, está compuesto por investigadores básicos, clínicos y traslacionales. Esto nos permite hacer una investigación mucho más coordinada, en donde se producen avances en el conocimiento del cáncer así como en un mejor diagnóstico y tratamiento de los pacientes con cáncer. Y, dentro de ello, no hay que olvidar que gracias a la conexión con el hospital se están llevando a cabo de forma continua ensayos clínicos para el testado de nuevas terapias. El objetivo final es avanzar, lo más rápidamente posible, desde la poyata del laboratorio a la cama del paciente.

 

- Parece que la pandemia ha puesto de manifiesto la importancia de la investigación, ¿cree que esto servirá para lograr más financiación?

Debería, y yo creo que así lo consideran la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país. Lamentablemente, no creo que esto se esté convirtiendo en una prioridad para nuestros gobiernos, tanto el central como los autonómicos. Hay muchos mensajes de ánimo y sobre el valor de la ciencia y de los científicos, pero al final, hasta ahora, se están quedando en eso, meros mensajes sin contenido tangible alguno. Esperemos que eso cambie.

 

- ¿Qué necesita la investigación en España para ser puntera o ya lo es?

España cuenta con una gran ventaja: tiene una cantera excelente de científicos en el área de cáncer. Es justamente esta calidad lo que permite que, pese a la falta de financiación crónica que se padece, se puedan hacer trabajos de calidad y de alta transcendencia en está área del conocimiento. También creo que poseemos unos buenos centros de investigación y redes cooperativas. ¿Lo que falta?, pues una financiación adecuada y realista a lo que “cuesta” en estos momentos hacer investigación puntera en este campo, eliminar una burocracia que nos asfixia y aumentar la capacidad de captación de personal científico tanto nacional como internacional. Para ello hay que cambiar mucho a nivel estructural, para hacer que la organización del sistema de I+D+i de nuestro país sea tan fluida y dinámica como en otros países de nuestro entorno.

 

- Un mensaje para los jóvenes investigadores y para aquellos jóvenes que deseen dedicarse a la investigación contra el cáncer

Que se animen. La investigación siempre es difícil y exige dedicación y tesón, más en nuestro país dadas las dificultades en la financiación de la ciencia, la inestabilidad profesional, etc. Pero, con ganas y trabajo, es posible sobreponerse a ellas y contribuir a los avances científicos. Como anécdota, cuando yo dije que quería dedicarme a la Biología y la investigación tras acabar el bachillerato, toda mi familia me aconsejó lo contrario. Y las razones eran obvias: falta de perspectivas profesionales, paro alto en aquellos momentos, etc. Pero yo siempre tuve claro que eso era lo que quería hacer. Y, no sé, quizá tuve suerte, pero nunca he tenido problemas de trabajo tras esa decisión y ni siquiera tuve un solo día sin empleo. Y, fuera de los aspectos personales, creo que la investigación en cáncer es fascinante: abordamos problemas biológicos muy interesantes, trabajamos en lo que nos gusta y, quizá lo más importante, creo que es un trabajo que contribuye a hacer este mundo un poco mejor para los pacientes y sus familiares. También lo es porque es muy multifacética: en estos momentos la investigación en cáncer requiere las profesiones de siempre como biólogos, médicos o farmacólogos pero, también, ingenieros, matemáticos, físicos y bioinformáticos. Independientemente de la faceta profesional que más guste, siempre hay una forma de contribuir a hacer avances importantes en esta área.

Comentarios

Maria 06/10/2021 14:24 #1
Deberian poner casilla para investigacion cuando hacemos la declaracion de la renta yaaaaaa muchos colaborariamos gustosos .

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