Empate con sabor a victoria

OCASIÓN DESPERDICIADA. El Guijuelo fue mejor e incluso con diez hombres, tras la expulsión de César, llevó la voz cantanteen el encuentro y pudo llevarse los tres puntos ante un rival muy nervioso.
opta españa / j. a. s.

El Guijuelo consiguió sumar un punto en su visita a Miranda de Ebro en un gran partido de los salmantinos. El cuadro visitante nunca bajó los brazos y logró empatar en dos ocasiones, incluso tras jugar con un jugador menos por una expulsión demasiado rigurosa a César. El partido comenzó con imprecisiones por parte del conjunto local, que el Guijuelo trató de aprovechar desde el pitido del colegiado. Antes de cumplirse el primer minuto de juego, Juli Ferrer enganchó un balón desde la frontal del área que se marchó desviado a la izquierda de Iván Gómez. Poco después, saque de falta de los salmantinos y Javi Casas quiso sorprender por encima al guardameta rojillo, aunque el catalán estuvo muy atento bajos los palos.

Con el paso del tiempo, el Mirandés se sacudió el dominio inicial chacinero. Iván Agustín avisó con un primer lanzamiento que intentó colocar en la portería de Montero, que atrapó sin problemas. Acto seguido, disparo de Tato sin aparente peligro. El esférico pegó en un defensor pero, incomprensiblemente, el cancerbero visitante no pudo atraparlo. En ese saque de esquina, el jugador riojano no perdonó en su segunda oportunidad, al aprovechar un rechace dentro del área. Con el tanto, los hombres de Julio Bañuelos se animaron, buscando con más ahínco la sentencia del encuentro. Incluso, la contienda se puso de cara cuando, en el minuto 26, fue expulsado por doble cartulina amarilla uno de los centrales del Guijuelo, César. Sin embargo, el Guijuelo no bajó los brazos y consiguió el gol del empate en un balón que Carlos Rubén empaló desde 25 metros (1-1), regresando el nerviosismo a las gradas de Anduva. A falta de dos minutos para llegar al descanso, buen pase entre líneas de Haritz Mújika hacia Pablo, el extremo burgalés dribló a dos defensores en el interior del área, pero su pase atrás fue defectuoso ante la llegada de Randy en busca del segundo.

Tras el paso por los vestuarios, el público congregado en el estadio no vio ninguna jugada destacable hasta que, en el minuto 57, Juli Ferrer derribó en el borde del área a Pablo. Agustín se encargó del lanzamiento directo, marcando un gol que no pudo evitar Montero con su estirada. El choque se revolucionó. Iván Gómez salvó sin querer un testarazo a bocajarro del autor del tanto chacinero. En la siguiente acometida, Pablo tuvo la sentencia en sus botas. Después de regatear al portero visitante, se llenó de balón, lanzándolo por encima del larguero. Y para acrecentar más las lamentaciones por la gran ocasión perdida, el guardameta catalán del Mirandés cometió un claro penalti sobre Carlos Rubén que Romero se encargó de transformar, devolviendo las tablas en el marcador.

A 15 minutos del final, Haritz Mújika no pudo rematar solo un esférico interior de Pablo. En el saque de esquina posterior, el futbolista burgalés envió alto muy por encima de la meta del Guijuelo. El propio Pablo solicitó con cierta insistencia penalti por manos de un defensor charro, que el árbitro no señaló al no apreciar ninguna infracción. El Mirandés buscó el tanto de su permanencia en la categoría, pero los salmantinos también quisieron buscar las cosquillas locales gracias a rápidos contragolpes. Leroy ejecutó un lanzamiento lejano por encima del larguero, acabando el encuentro en el terreno de juego del equipo con superioridad numérica.