Emotiva despedida al militar que murió cuando practicaba deporte

Doñinos. Los vecinos recuerdan al cabo como un joven “muy alegre”. Accidente en Castellanos de Moriscos. El menor de 15 años fue dado de alta y la niña de 7 años evoluciona favorablemente
T.D.S.

Todos los vecinos de Doñinos de Salamanca y sus compañeros del cuartel de Ingenieros estuvieron ayer arropando a la familia del joven militar Roberto Herrera Martín, que falleció en las pistas de la plaza de Burgos mientras jugaba al futbito.

La iglesia parroquial de Doñinos de Salamanca acogió el acto religioso a las 17.00 horas. Posteriormente, el féretro fue trasladado al cementerio de Doñinos de Salamanca, donde fue enterrado. Roberto Herrera dejará un gran vacío entre los vecinos del municipio, que recuerdan a al cabo del Regimiento de Ingenieros número 11 como un joven “muy querido. Siempre ha estado integrado en el municipio –fue concejal de Deportes y Cultura en la legislatura de 1999–, era muy buena gente y muy alegre”, señaló la alcaldesa del municipio, Carmen García Romero, quien mostró su pesar y el de la Corporación municipal por lo sucedido.

Roberto Herrero cayó desplomado en torno a las 9.15 horas del pasado jueves, cuando jugaba con sus compañeros al futbito en la plaza de Burgos. Según apuntaron fuentes militares, al lugar de los hechos acudieron de inmediato los servicios sanitarios del Acuartelamiento General Arroquia y el oficial médico, que realizó durante varios minutos maniobras de reanimación cardiorrespiratoria sin lograr salvarle la vida. También acudieron al lugar una ambulancia y una UVI móvil, así como el médico de salud de Capuchinos, que también intentaron reanimar sin éxito al cabo.

Según apuntaron fuentes cercanas al caso, el fallecido, que había sido ciclista amateur hace una década en las filas de Salamanca Patrimonio, no presentaba antecedentes de problemas cardiacos.

Por otra parte, la mujer de 46 años, María del Pilar Domínguez, –falleció también el jueves, en Castellanos de Moriscos, tras colisionar su vehículo contra otro turismo cuando llevaba a sus hijos al colegio San Agustín– fue enterrada ayer en el cementerio de Salamanca, San Carlo Borromeo.

Pese a la terrible tragedia, los dos menores que resultaron heridos de gravedad se están curando de las heridas. El niño de 15 años y de iniciales A. R. D., invidente de nacimiento, fue dado de alta el mismo día del siniestro. Mientras, su hermana de 7 años, C. R. D., sigue en la UVI pediátrica del Clínico pero evoluciona favorablemente.