Emocionante pregón de un agradecido comandante Aliste

Juan José Aliste, en el balcón del Ayuntamiento (Foto: I. C.)
Ver album

Desafortunadamente, la fuerte lluvia del mediodía deslució las palabras del militar zamorano, víctima de la banda terrorista ETA. 

No llovía a mediodía sobre Salamanca, diluviaba.

 

Desafortunadamente, pues, el comandante Juan José Aliste no pudo disfrutar como hubiera querido de un día tan especial como pregonero de las Ferias y Fiestas de Salamanca.

 

A pesar de la lluvia, el acto siguió adelante y Aliste salió al balcón de la Casa Consistorial salmantina. Emocionada la persona y emocionantes sus palabras dedicadas a todos los salmantinos que se acercaron hasta la Plaza Mayor para escucharle, eso sí bajo los soportales.

 

aliste pregón

 

Aliste comenzó su pregón mostrando su orgullo por "estar en esta Plaza Mayor de la que los salmantinos os sentís tan orgullosos y que disfrutamos quienes un día llegamos para establecer aquí nuestro futuro y fundirlo con el vuestro".

 

"AFORTUNADO POR VIVIR EN ESTA CIUDAD"

 

Recordó además cómo se siente "orgulloso hasta de las cicatrices que por servir a España me dejaron un poco más atado a la tierra, aunque no me pudieron quitar las alas de la imaginación y del amor para volar por los cielos del mundo".

 

Modesto como siempre, el comandante Aliste reconoció que no posee "una dilatada hoja de servicios públicos a la ciudad, ni soy un ciudadano relevante por su posición social, ni siquiera nací aquí. Soy simplemente uno más de vosotros que ha tenido la fortuna de vivir en esta ciudad". 

 

El zamorano reconoció emocionado que es un orgullo para él "estar hoy en este balcón como un salmantino más al que el terrorismo más cruel eligió para su infame cobardía. Pero ni me privaron de mi voz, que es mi esperanza, ni dejó de latir mi corazón para seguir disfrutando de los amigos". 

 

Aliste quiso recordar también en su alocución cómo "gracias al esfuerzo de las instituciones", Salamanca es ahora "una ciudad más accesible para todas las personas que nos movemos en sillas de ruedas".

 

Finalmente, Juan José Aliste quiso reiterar su "agradecimiento", además de "un mensaje de esperanza: “Que Dios aprieta, pero no ahoga” y que sí se puede salir adelante siempre que tengas la ayuda de tu familia, de los amigos y si sigues creyendo en ti mismo".