El wolframio vuelve a salir de Barruecopardo 40 años después
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El wolframio vuelve a salir de Barruecopardo 40 años después

Instalaciones de la mina de wolframio en Barruecopardo. Foto: Saloro

Saloro ha vendido esta semana los primeros contenedores de este material, crítico y muy cotizado por sus usos. Supone la culminación de un proyecto que lleva cinco años de paciente y riguroso proceso.

Han tenido que pasar casi 40 años y un minucioso proceso, pero la localidad salmantina de Barruecopardo vuelve a tener un sitio en el mundo de la minería con el que siempre fue su producto 'estrella': el wolframio. Esta semana, la empresa que ha vuelto a explotar la mina ha puesto en el mercado los primeros contenedores de este mineral.

 

"Saloro ha cerrado las ventas en el mercado internacional de los primeros contenedores de concentrado de mineral de wolframio extraído de la mina de Barruecopardo (Salamanca). La compañía está preparando más contenedores para su venta a compradores internacionales. Estas ventas constituyen un hito importante en un proyecto que muestra el compromiso de Saloro con el desarrollo de una zona deprimida económicamente, como es el oeste de Salamanca, y más en concreto la comarca de Vitigudino, donde la mina de wolframio de Barruecopardo se ha convertido en un revulsivo para el empleo", aseguran en una nota de prensa.

 

La puesta en marcha de la producción es una noticai excelente que llega tras un proceso de cerca de cinco años. La de Barruecopardo es una de las dos explotaciones nuevas de este material abiertas en España y tiene un carácter estratégico, dado que este mineral es considerado crítico por sus usos. Además, le acompaña una progresiva subida de la cotización en los mercados, en los que el producto de la mina salmantina va a ser muy bien recibido.

 

La reapertura y vuelta a la actividad de la mina ha llegado tras un proceso estricto y llevado a cabo con un enorme rigor por parte de la empresa, que ha demostrado una gran seriedad. El proyecto para recuperar la mina, que se cerró en 1982, ha ocupado los últimos años de la gestión de Saloro. En febrero de 2014 se dictó declaración de impacto ambiental; en diciembre de 2014 se modificaron las normas urbanísticas de Barruecopardo para permitir las edificaciones; y el día 5 de febrero de 2015 se oficializó la licencia de explotación, concedida en noviembre.

 

Una vez recibidos todos los permisos del proyecto durante 2014 y tras la disposición de un completo paquete de financiación a mediados de 2015, Saloro se dispuso a completar la ingenería de detalle, realizar los pedidos de equipamiento para la planta de procesamiento e infraestructura y ultimar el resto de los preparativos para la preconstrucción.

 

La construcción de las instalaciones comenzó a finales de agosto de 2017. Antes de verano se había asfaltado la carretera de acceso, se derribó la antigua planta que quedaba de la antigua extracción minera, se hizo descontaminación y empezó a llegar la maquinaria. También se levantaba la primera nave de mantenimiento y se trabajó en la construcción de balsas y diques. Después llegaron las voladuras.

 

La mina de wolframio de Barruecopardo se puso en funcionamiento en marzo de 2019 y estará a pleno rendimiento a lo largo de 2020. En la actualidad, Saloro da empleo directo a 160 personas en la explotación, de las que el 80% pertenecen a la comarca de Vitigudino.