El Victoria Adrados tendrá licencia de obra casi dos años después de su fecha prevista de finalización

El alcalde comprometió la obra en febrero de 2015 para que estuviera acabada en verano de 2017, pero los trámites lo han ido retrasando. Esperan dos años de obras a partir de la concesión del contrato de construcción.

La comisión informativa de Urbanismo del Ayuntamiento de Salamanca estudia esta mañana la concesión de licencia de obra para el proyecto del Victoria Adrados, el centro de carácter social que se levantará sobre lo que era un colegio en el barrio de San Bernardo. La iniciativa sigue dando pasos adelante y esta licencia llega casi en paralelo con la concesión de la obra, que se adjudicará en las próximas semanas una vez finalice el proceso correspondiente en la sociedad municipal de vivienda.

 

Con la licencia de obra y el contrato casi listo, se puede decir que el proyecto casi va a echar a andar... cuando tenía que estar prácticamente terminado. De hecho, hace más de dos años (febrero de 2015) que el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, presentó el proyecto con el compromiso de que fuera realidad en verano de 2017. Ahora, con 24 meses de plazo de obra, estará terminado a partir de abril de 2018, justo a tiempo para las elecciones municipales.

 

Se trata del proyecto para levantar un gran centro en el solar del antiguo colegio Victoria Adrados, que incluirá viviendas tuteladas para mayores, 240 plazas de parking y nuevos espacios públicos. Los términos de la iniciativa son los mismos de los que se lleva hablando más de cuatro años ya que el proyecto data de antes del comienzo de la legislatura. Y según ha reconocido el alcalde, en breve se iniciarán los trámites, pero las obras empezarán con la nueva legislatura y no estarán listas, al menos, hasta mediados de 2017.

 

 

DE UN ALCALDE A OTRO

 

El proyecto empezó siendo un compromiso para la primera legislatura de Fernández Mañueco, pero ha ido acumulando retrasos en la tramitación por parte de la sociedad municipal de vivienda, que siempre ha contado con presupuesto municipal para ejecutar la idea. Ahora será una promesa de final de mandato para el alcalde. Eso sí, si no hay más retrasos y al primer edil le pasa lo que a su antecesor.

 

La idea es herencia de la gestión del anterior alcalde, Julián Lanzarote, que en marzo de 2011 firmó con la consejera de Hacienda y el entonces consejero Fernández Mañueco un protocolo para hacer posible la conversión de este antiguo colegio en un nuevo centro social, en los mismos términos que ahora se dan a conocer.

 

Sin embargo, su puesta en marcha no ha hecho más que retrasarse a pesar de que el actual alcalde asumió el compromiso en febrero de 2012. No fue hasta principios de 2013 que la Junta empezó a desalojar el edificio y en abril de 2014 se firmó la cesión definitiva de los terrenos que permitía poner en marcha el proceso. Desde entonces, ha habido pocos movimientos, motivo por el cual el proyecto ha tenido que esperar en un cajón. Está previsto invertir cerca de 8,8 millones de euros, por los 7,6 millones que tenía como presupuesto estimado cuando se presentó por primera vez en 2011.