El Victoria Adrados acelera para ser una realidad antes de verano de 2019

El proyecto del Centro Victoria Adrados y tal y como se presentó en febrero de 2015

Una quincena de empresas presentan oferta para hacer el nuevo centro cívico y social del barrio, que incluye viviendas tuteladas, parking y espacios públicos. Las obras durarán dos años y se intentarán adjudicar para que de tiempo a terminarlo 'a tiempo' para las elecciones.

Un total de dieciséis empresas han presentado sus ofertas para construir el nuevo centro cívico Victoria Adrados, una proyecto que ha pasado de alcalde a alcalde y que se ha retrasado de manera importante, hasta el punto de que tenía que haber estado terminado en verano de 2017 y, previsiblemente, no lo estará hasta mayo-junio de 2019... en puertas de unas nuevas elecciones. Con la presentación de las ofertas para quedarse con lel contrato el proyecto inicia la recta final antes de iniciar la fase de obras.

 

La apertura de las ofertas se ha producido este miércoles en la mesa de contratación del patronato municipal de la vivienda. El presupuesto de licitación está fijado por el patronato en 7,7 millones de euros y las ofertas presentadas oscilan entre los 5 y los 6 millones de euros. El proyecto tiene ya licencia de obra tras concedérsele hace unas semanas, el pasado mes de marzo, casi dos años después de anunciado el proyecto.

 

Hace más de dos años (febrero de 2015) que el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, presentó el proyecto con el compromiso de que fuera realidad en verano de 2017. Ahora, con 24 meses de plazo de obra, estará terminado a partir de mayo-junio de 2019, justo a tiempo para las elecciones municipales.

 

Se trata del proyecto para levantar un gran centro en el solar del antiguo colegio Victoria Adrados, que incluirá viviendas tuteladas para mayores, 240 plazas de parking y nuevos espacios públicos. Los términos de la iniciativa son los mismos de los que se lleva hablando más de cuatro años ya que el proyecto data de antes del comienzo de la legislatura. 

 

 

DE UN ALCALDE A OTRO

 

El proyecto empezó siendo un compromiso para la primera legislatura de Fernández Mañueco, pero ha ido acumulando retrasos en la tramitación por parte de la sociedad municipal de vivienda, que siempre ha contado con presupuesto municipal para ejecutar la idea. Ahora será una promesa de final de mandato para el alcalde. Eso sí, si no hay más retrasos y al primer edil le pasa lo que a su antecesor.

 

La idea es herencia del anterior alcalde, Julián Lanzarote, que en marzo de 2011 firmó con la consejera de Hacienda y el entonces consejero Fernández Mañueco un protocolo para hacer posible la conversión de este antiguo colegio en un nuevo centro social, en los mismos términos que ahora se dan a conocer.

 

Sin embargo, su puesta en marcha no ha hecho más que retrasarse a pesar de que el actual alcalde asumió el compromiso en febrero de 2012. No fue hasta principios de 2013 que la Junta empezó a desalojar el edificio y en abril de 2014 se firmó la cesión definitiva de los terrenos que permitía poner en marcha el proceso. Desde entonces, ha habido pocos movimientos, motivo por el cual el proyecto ha tenido que esperar en un cajón.