El último tramo de autovía entre Salamanca y Portugal cuenta los días para una posible apertura
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El último tramo de autovía entre Salamanca y Portugal cuenta los días para una posible apertura

La obra del lado español está terminada desde hace casi año y medio, pero faltaba el lado portugués para abrir la segunda parte del último tramo de cinco kilómetros.

Las obras del tramo portugués de autovía que conectará la IP-5 con la autovía A-62 en Fuentes de Oñoro en Salamanca están prácticamente terminadas. Eso supone que pronto podrá abrirse a la circulación la última parte del tramo español, finalizado hace meses, y por el que todavía no circulan los coches porque hacía falta rematar la unión con el lado luso.

 

El Ministerio de Fomento puso en servicio el 6 de noviembre de 2019 los primeros 1.850 metros del tramo del último tramo de la autovía A-62 que había estado años como el único que no estaba convertido en vía de alta capacidad: son cinco kilómetros  y habían estado en trámites y obras diez años. En aquel momento, Fomento confirmaba a TRIBUNA que la autovía estaba a falta de remates y que se podrían abrir tramos en función de los últimos trabajos. Ya entonces estaba todo terminado y ahora con la conclusión del lado portugués se podrá poner en servicio.

 

El proyecto ha sufrido un largo y proceloso proceso de tramitación y ejecución, con licitaciones fallidas, retraso de obras, quiebra de empresas, cambio de presupuestos, baile de fechas... El resultado, un retraso cercano a la década que se ha incrementado en todos y cada uno de los pasos que se han dado. 

 

Más de diez años de espera

El contrato de obra fue licitado por primera vez en 2008 de acuerdo con un proyecto finalizado ese mismo año, que se adjudicó en 2009 a Teconsa en 14,9 millones. Las obras no llegaron a iniciarse porque la empresa fue declarada en concurso de acreedores por lo que en 2010 se anuló el contrato. Las obras habían estado paralizadas durante meses y todavía tardaría en volver a licitarse el contrato.

 

Fue en enero de 2014 cuando, por segunda vez, se acometió la adjudicación de la obra, y se adjudicó por 19,8 millones de euros en noviembre de aquel año, con la firma en diciembre de ese año; el plazo de ejecución era de 40 meses debido a la complejidad de las conexiones. Las obras, por lo tanto, han desbordado ampliamente su plazo límite de ejecución, que expiró a mediados de 2018, que es cuando se prometió su finalización, por falta de ejecución de presupuestos. Acumuló en este paso otro año de retraso sobre lo previsto, aunque la espera posterior hay que achacarla a las obras en el lado portugués.