El último hueco libre de la Plaza Mayor ya tiene dueño
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El último hueco libre de la Plaza Mayor ya tiene dueño

El nuevo Starbucks de la Plaza Mayor ocupará la única franja que carecía de terraza en la actualidad.

La llegada de Starbucks a Salamanca este día 24 de septiembre va a completar el puzle de las terrazas de la Plaza Mayor con la última 'pieza' que le faltaba. Y es que la franja frente al local que va a ocupar el gigante cafetero era la única que estaba sin cubrir actualmente tras cerrar el negocio que tenía el derecho de terraza. El nuevo negocio ocupará el espacio de terraza que dejó libre el establecimiento que había antes en el mismo local y la parte frente al antiguo Altamira. Eso, en cuanto a terrazas, porque la Plaza Mayor sigue teniendo locales cerrados no vinculados a hostelería.

 

Frente al nuevo local estaban apiladas este viernes las sillas y mesas que se van a usar en la terraza. Aunque bien embaladas, se puede comprobar que son del modelo estándar marcado por las normas de la Plaza Mayor pactadas por cinco años, y hasta 2020, entre hosteleros y Ayuntamiento.

 

Las normas fueron el resultado del acuerdo entre el Ayuntamiento de Salamanca y el reducido número de hosteleros con local en la Plaza Mayor para regular las terrazas. Las reglas de la plaza marcan quién tiene terraza y quién no, el número de veladores, horarios, excepciones, tasas, estufas... y también han servido para que el Ayuntamiento impongan la retirada de sillas y mesas durante los principales conciertos de Ferias y Fiestas.

 

La instalación de terrazas para la hostelería está regulada en Salamanca por una ordenanza concreta. Sin embargo, hay dos espacios que tienen su normativa particular: la Plaza Mayor y la Rúa. Fue así durante años, pero a finales de 2014 se constató en la comisión de patrimonio que varios establecimientos se ultralimitan en el uso del espacio destinado a las terrazas en la Plaza Mayor merced a la instalación de más filas de sillas y mesas de las autorizadas. Por entonces, el límite lo marcaba una franja roja en el pavimento de la plaza. A partir de ahí, se optó por un nuevo acuerdo en el que se resolvieron algunas cuestiones pendientes como qué hacer con el espacio no ocupado con el cierre de algunos establecimientos.

 

El acuerdo entre hosteleros y Ayuntamiento, vigente hasta 2020, sirvió para el reparto de todo el espacio disponible entre los locales hosteleros que ya tenían terraza o que, estando cerrados, la habían tenido, y que no se instalase ninguna más. Así, la Plaza Mayor dejó de tener huecos libres frente a sus soportales, hasta que hubo algunos cierres.

 

En total tiene 488 veladores, que es la unidad de mesa+sillas, repartidos en siete bloques o tramos. El velador (mesa+4 sillas) tiene una dimensión máxima de 2,65 metros cuadrados. En 2019 la tasa llegará a los 113,41 euros. Tener una terraza en la plaza sale por unos 1.500 euros.

 

El número de terrazas es el mayor de la historia tras concederse una fila más de mesas y sillas a los establecimientos. El motivo es que el acuerdo incluye un nuevo reparto del espacio que algunos establecimientos habían disfrutado al aprovechar los lugares que estaban vacíos por el cierre temporal de algunos locales. Al repartirse entre todos, algunos perdían superficies y se compensó, aunque los que habían tenido más metros los disfrutaban por acuerdos particulares. Ahora no queda ni un solo metro libre.

 

 

Quién tiene terraza y quién no

 

Este acuerdo se hace con los hosteleros que tenían establecimientos abiertos, pero no se contempló la posibilidad de que abran o cierren nuevos establecimientos hosteleros. El acuerdo recoge que el derecho de terraza se pierde cuando el adjudicatario mantiene cerrado más de dos meses el establecimiento.

 

Cuando se hace el reparto, se hacen algunas excepciones como la de un conocido local, el de Los Escudos, por entonces cerrado y en conflicto entre la anterior propiedad y los trabajadores. En su día, se decide mantenerle el derecho a terraza. Su espacio lo usó durante mucho tiempo el Novelty por un acuerdo particular, pero el titular recuperó el derecho al volver a abrir.

 

Ya firmado el acuerdo, cierra otro establecimiento, el Altamira, cuyo espacio ocupan dos locales contiguos durante tiempo. Al retomar la acticidad con un nuevo negocio en su lugar, el nuevo dueño solicita el espacio del Altamira y se le concede en parte.

 

Eso genera un problema cuando se abre un nuevo local por parte de un empresario fuera del acuerdo. Se trata del Lígrimo, que tiene salida a la Plaza Mayor, pero no terraza. Su espacio está ocupada por el Mesón Cervantes en virtud del reparto que se hizo en 2015 y se le deniega el permiso al titular de la salida en un agravio comparativo: tiene a su puerta una terraza que no es suya para sorpresa de los usuarios.

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