El tren de la ví(d)a

La Fiesta de la Ví(d)a, organizada por la asociación Tod@vía en Lumbrales.

La asociación Tod@vía organizó el pasado domingo 16 de junio en Lumbrales una jornada repleta de actividades para recaudar fondos y dar a conocer su actividad en la recuperación de la línea férrea Boadilla – Barca d’Alva para fines turísticos.

Con más de 125 años, la línea férrea Boadilla – Barca d’Alva, que conectaba España y Portugal, es uno de los testigos mudos de la historia de la frontera entre los dos países. Tras su cierre definitivo en 1985, muchos han sidos los esfuerzos para tratar de resucitar la vasta obra de ingeniería que trajo el progreso a esta zona del oeste salmantino a finales del XIX. Ahora puede hacerlo de nuevo, gracias su interés turístico y paisajístico. Esta línea, que salvaba el gran desnivel del cañón del río Águeda y hacía posible el “imposible viaje a Portugal”, ha sido declarada Bien de Interés Cultural (B.I.C.) y Monumento Nacional.

 

Un trabajo entre todos

 

Sin embargo, tales distinciones no parecen haber servido de mucho. “B.I.C. = R.I.P.” Así sentenció Javier Hernández la falta de actuación de las instituciones públicas “mientras la vía se sigue degradando”. Javier es el tesorero de Tod@vía, una asociación fundada hace tres años que trata de recuperar esta línea férrea para uso turístico mediante la acción directa de los propios socios porque, insisten desde la asociación, “el tiempo de las pancartas ya pasó: ahora hay que actuar”. Toda esta movilización tiene como objetivo poner en valor esta obra para futuras generaciones y dejar claro el mensaje de que la sociedad civil no se queda cruzada de brazos, sino que se preocupa en recuperar un bien común (en otras palabras: facendera, término que define a la perfección a esta asociación).

 

Son varias las acciones que la asociación lleva a cabo. Las de limpieza de la vía comenzaron en 2011 y continúan, mes a mes, gracias a los voluntarios de Tod@vía, que también han contado con la ayuda, entre otros, de la Asociación Ferroviaria de Zamora o de Amigos del Ferrocarril de Madrid.

 

A esta última asociación pertenece Antonio Sánchez, un apasionado del ferrocarril de Brunete (Madrid) quien, en colaboración con un amigo, construyó un vehículo ligero capaz de circular por vías abandonadas, que resultó de gran utilidad para transportar el material de limpieza. Precisamente, los vehículos ligeros son los que volverían a transitar las antiguas vías para el transporte de pasajeros en caso de que la iniciativa saliera adelante. Hasta entonces, en jornadas especiales como la del pasado domingo, se pueden dar pequeños paseos a bordo de las tradicionales zorrillas o de ingeniosos vehículos como el GP721, construido sobre la base de un Seat 127 por el lumbralense Ángel Herrero. Pero Tod@vía va más allá: su presidente, José Andrés Herrero, se mostró orgulloso al describir el nuevo prototipo eléctrico que piensan implantar y que fue merecedor del “I Premio de Sostenibilidad Camargo”, en Santander.

 

Para llevar a cabo todas estas actividades, Tod@vía necesita financiarse de algún modo. Su tesorero, Javier Hernández, explicó que las vías para recaudar fondos son tres: “el dinero aportado por los socios (más información en: http://www.todaviasostenible.org/#!colabora), la venta de artículos como gorras o camisetas y el patrocinio”. Esta última iniciativa se concreta en la posibilidad de participar en la restauración de los puentes aportando los 10 euros que cuesta cada tabla. De esta forma, ya han restaurado el puente de San Pedro, sobre el río Camaces, con un presupuesto de 2.500 euros; el próximo será el puente sobre el río Froya, pero será tres veces más caro. Con todo, el coste es inferior al defendido desde las instituciones públicas. Según el presidente de Tod@vía, “la Administración aporta soluciones de alto coste: nosotros demostramos que no son necesarias”.

 

Sin embargo, el sentir general es que las dos principales trabas con las que se topa constantemente este proyecto no tienen que ver con el presupuesto, sino con el inmovilismo de la Administración y la falta de una normativa específica que regule este tipo de actividades turísticas. En este sentido, Antonio G. Vázquez, adjunto al Presidente de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril, aprovechó la ocasión para afirmar que “la Federación quiere apoyar la iniciativa y trasladar a Lumbrales que la Federación está trabajando intensamente para elaborar una normativa que regule la restauración, mantenimiento y circulación de vehículos ligeros en líneas en desuso”.

 

“La vía verde no es la solución”

 

José Manuel Rodríguez, presidente de la Asociación Ferroviaria de Zamora, sentenció que “levantar las vías líneas abandonadas aportaría un beneficio ridículo, además de carecer de sentido cuando ya existen caminos disponibles en la zona y ser contraria a la conservación del patrimonio histórico que es la vía”. También hizo hincapié en “la cantidad de vidas humanas que se perdieron para que llegara el progreso a esta zona, y que ahora no se pueden borrar de un plumazo”. Esther Corredera, socia de Tod@vía, añadía que “los túneles están en perfecto estado; la plataforma, perfecta para la circulación de vehículos ligeros; y la vía, limpia de maleza hasta La Fregeneda”, por lo que se encuentra en condiciones idóneas para ser explotada.

 

La fiesta

 

Con motivo del final de la temporada, Tod@vía organizó el 16 de junio en la estación de Lumbrales una nueva edición de “La fiesta de la vid(a)”, bajo el lema “No pierdas este tren”, con un programa cargado de actividades: paseos por la vía en diversos vehículos, exhibición de aeromodelismo, diversos talleres (de manualidades y sobre la flora de la vía), paseos en burro, exposición de fotografías de la labor de la asociación, música, bailes y las proyecciones del último viaje en tren por esta vía en 1984 y del corto “La Raya que me raya” de la directora salmantina Isabel de Ocampo.