El toque modernista que permite mirar a la Plaza de Toros de La Glorieta con otros ojos
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El toque modernista que permite mirar a la Plaza de Toros de La Glorieta con otros ojos

Plaza de Toros de La Glorieta (Fotos: Arai Santana)
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El hierro que se utilizó tanto en el interior como en el exterior de la Plaza de Toros de la Glorieta, una de los rastros que dejó el Modernismo en Salamanca, nos permite descubrir la ligereza en una gran construcción. 

En el paseo ‘alternativo’ que hemos iniciado por los rastros del Modernismo en la ciudad del plateresco ya hemos cruzado el Puente Enrique Estevan o nos hemos adentrado en el Mercado Central de Abastos para descubrirlo más allá de sus puestos y sus viandas. Y es ahora cuando llegamos a una construcción que muchos no identifican con este estilo pero que es otro de los vestigios de nuestra ciudad con influencia modernista, la Plaza de Toros de ‘La Glorieta’.

 

No es una visita dirigida a taurinos o antitaurinos, lejos de eso nos quedamos en la construcción que se remonta a 1893 y que en su momento fue una de las más grandes de España y sin duda es una de las más famosas.

 

 

Antes de que acabara el siglo XIX y de la construcción de Salamanca ya se celebraban en la ciudad festejos en otras plazas. Existe el registro de una situada por debajo del Campo San Francisco y que fue una construcción que se inició el 1 de octubre de para ser inaugurada en las ferias de septiembre del año siguiente. La siguiente plaza fue construida en la Puerta Zamora Su origen surge de la necesidad de ampliar la plaza anterior, la cual resultaba insuficiente con 7.100 localidades -el actual aforo se sitúa en 11.800-.

 

Comerciantes, industriales y ganaderos se reúnen para crear una gestora que pueda recaudar el dinero suficiente para construirla. Con el dinero aportado por 213 familias salmantinas, de ahí que la plaza se llamara ‘Plaza de las doscientas familias’, nace la plaza de toros de la Glorieta.

 

Una construcción ligada principalmente a la arquitectura civil y que debía responder a las nuevas necesidades de la ciudad, como sucedía con los citados Puente Enrique Estevan o la Plaza de Abastos. En este caso el desarrollo económico y progresivo crecimiento de una nueva burguesía reclamaba un edificio dedicado al espectáculo, como es la Plaza de Toros.

 

 

 

 

 

 

El proyecto fue ejecutado por el ingeniero Don Mariano Carderera, con el que colaboró el ingeniero de caminos Don Gumersindo Canals, que fue el encargado de desarrollar de los planos de situación de la obra ya que había algunas dudas por su posición entre dos carreteras.

 

La dirección facultativa quedó en manos del ingeniero agrónomo, maestro de obras, diputado provincial y catedrático de la Facultad de Ciencias Cecilio González Domingo. Fue construida por las empresas salmantinas de los Agustín Sánchez, Tomás Pierna y Manuel Martínez, actuando como sobrestante Adrián Carmona. El presupuesto se elevó a 452.193 pesetas.

 

SUS CARACTERÍSTICAS

 

La Glorieta posee un diámetro exterior de 88 metros, su fachada se construyó en ladrillo con re-cercos de piedra de Villamayor. 

 

 

 

 

 

 

Forman así un polígono de 70 lados con siete pabellones alternados con galerías de arcos con columnas y arquerías de fundición. Está catalogada dentro de la arquitectura ecléctica y solo en los palcos interiores muestra decoración arabesca. 

 

 

Cuenta con una abundante decoración, aunque a la vez su imagen resulta muy ligera debido al empleo del hierro en las galerías exteriores e interiores.

 

 

En la plaza de la Glorieta se celebran en su mayoría corridas de toros, aunque a veces se han celebrado otros espectáculos. En cualquier caso La Glorieta se presenta como un espectáculo en si misma para los amantes de la ingeniería y la arquitectura que se quieran posar su vista en ella. 

 

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