El tiempo retrocede en Béjar que se deja vestir de leyenda con sus 'hombres de musgo'

Hombres de musgo

Aquel que este domingo visite Béjar tendrá la posibilidad de viajar en el tiempo y remontar hasta el siglo XII, al reinado de Alfonso VII de Castilla, cuando, según la leyenda, un grupo de bejaranos cubrió su cuerpo de naturaleza para asustar a los arabes que ocupaban sus tierras.

Tal y como recuerda una tradición que ha pasado de generación en generación, los artífices de aquella triquiñuela se salieron con la suya, y los ocupantes dejaron libre Béjar, asustados por lo que llegaba desde el exterior de la localidad.

 

Ese episodio no se ha perdido con el paso del tiempo, sino que se mantiene como uno de los actos grandes de la localidad. Por ello, cada primer domingo posterior al Corpus Christi, un grupo de bejaranos se viste como 'los hombres de musgo'.

 

Este domingo seis lugareños verán cumplido su sueño de cubrirse con un manto vegetal, y es un sueño pues hacerlo no es fácil. Hay lista de espera para procesionar así vestidos en una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional.

 

Así, los elegidos, a las 9.30 horas, comenzarán a mimetizarse con la naturaleza, un proceso que les llevará a soportar trajes de unos 15 kilogramos, que luego tienen que pasear por la ciudad, entre pétalos y ramas de tomillo, hasta la Plaza Mayor.

 

La misa, que forma parte del festejo del Corpus Christi, comenzará este domingo a las 10.30 horas en la iglesia Santa María la Mayor, previa a la procesión de 'los hombres de musgo', quienes recordarán a los primeros que utilizaron estos trajes en el siglo XII.

 

SALIERON DE SUS ESCONDITES

 

Entonces, hace ya nueve siglos, salieron de sus escondites en la finca La Centena, inspirados en Santa Marina, y lograron entrar en Béjar. Los enemigos, al verlos, creyeron que eran monstruos que salían de la naturaleza y salieron despavoridos.

 

Ahora, muchos siglos después, 'los hombres de musgo' no tendrán impedimento alguno para lucir sus particulares vestidos por Béjar, sino todo lo contrario. Serán recibidos por lugareños y visitantes, y seguro que no faltará alguno que otro que quiera hacerse un 'selfie' acompañado por estos vecinos del pasado.