El superávit de récord desmonta la negativa del PP a una bajada del IBI irrenunciable

(Foto: Chema Díez)

El descontrol presupuestario da lugar a un remanente desmesurado de 12,5 millones de euros que deja en evidencia al Ayuntamiento, que siempre ha rechazado bajar impuestos porque descompensaría las cuentas. En esa cantidad hay margen para eliminar el recargo del IBI: bajar ese recibo cuesta 4,5 millones.

CASI TODO A DEUDA Y LA INCÓGNITA DE LA PLUSVALÍA

 

En los últimos años, el Ayuntamiento de Salamanca ha tenido de manera recurrente superávit en sus cuentas. Ha sido a costa de no ejecutar inversiones y programas presupuestados, obras y actividades que se han quedado sin hacer, pese a lo cual el excedente se vende como algo positivo. En todo caso, ha sido mucho menos dinero que este año pasado.

 

Casi siempre, el Ayuntamiento ha optado por destinarlo al pago de la deuda: gran parte del superávit se ha ido a esta política. Se han desembolsado más de 40 millones de euros. Y seguirá siendo así. En una nota pública, el equipo de Gobierno ha asegurado que lo destinará a "reducir el endeudamiento, financiar inversiones en la ciudad de Salamanca, y liberar recursos propios". Los dos primeros capítulos son evidentes: la ley marca que se use el superávit sólo para eso, inversiones sostenibles o pago de deuda. Menos endeudamiento se puede conseguir si, con este remanente disponible, no se piden créditos.

 

En lo tercero, liberar recursos, incide el hecho de que al pagar deuda los costes financieros y el dinero destinado a ello queda libre y se puede usar para otra cosa. El equipo de Gobierno engloba en sus propuestas actividades vinculadas al VIII Centenario de la Universidad, para programas de fomento del empleo, así como para compensar la posible pérdida de ingresos derivada de la devolución de la plusvalía que pueden costarle mucho dinero al Ayuntamiento.

El rigor en las cuentas ha sido siempre bandera del equipo de Gobierno de Fernández Mañueco, que año tras año ha esquivado una bajada de impuestos bajo el pretexto de que no era posible reducir los ingresos sin tocar los gastos. Este ha sido el pretexto para mantener los impuestos congelados, eso sí, en sus máximos, con un IBI entre los mayores del país. A las propuestas de reducir la presión fiscal el concejal de Hacienda, Fernando Rodríguez, ha respondido con acusaciones de "demagogia" o de querer arruinar al municipio que no se puede permitir renunciar a ningún ingreso.

 

Sin embargo, la ejecución presupuestaria de 2016 ha dejado en evidencia al equipo de Gobierno 'popular'. Como si se le hubiera ido la mano con el ahorro, han aparecido 12,5 millones de euros de remanente, que son casi un 10% del presupuesto total (142 millones de euros para el año pasado); ese remanente es dinero sin gastar, bien porque lo previsto no se ha ejecutado (uno de cada tres euros en inversiones se ha quedado sin hacer) o porque ha habido más ingresos (la plusvalía o el canon del agua han llenado las arcas). Estas dos circunstancias dibujan un presupuesto que difiere bastante del documento aprobado, un descontrol en el que se gasta menos de lo que se dice y se ingresa más de lo previsto. El equipo de Gobierno ha calificado esto como una "buena gestión económica" a pesar de que supone no haber gastado lo que se había prometido.

 

Al margen de no endeudarse/pagar deuda y hacer inversiones que se han ido retrasando (obras que se prometen cada año y no se hacen, generando ese superávit), el Ayuntamiento propone usar el dinero en devolver lo cobrado de más en el impuesto de plusvalía. Sin embargo, con esta importante cantidad de 12,5 millones de euros podría bajar el impuesto más importante que pagan los ciudadanos, el IBI.

 

Desde hace años, el PSOE ha solicitado que se rebajara eliminando el recargo del 10% aprobado en su día por Montoro para financiar a los ayuntamientos. El pasado 2016 ya pudo hacerlo porque dejó de ser obligatoria su aplicación, pero el equipo de Gobierno municipal prefirió mantenerlo. Cuando el portavoz socialista, José Luis Mateos, pidió una eliminación progresiva, a razón de un 2,5% anual en toda la legislatura, el concejal Rodríguez se despachó con acusaciones de demagogia“La demagogia es el instrumento que utilizan quienes quieren acceder al poder engañando a los ciudadanos”, dijo entonces al tiempo que pedía saber las consecuencias de lo que se proponía y amenazaba con una revisión catastral.

 

Las consecuencias 'terribles' eran una reducción de 4,5 millones de euros en los ingresos del IBI, un impuesto por el que el año pasado se recaudaron 44 millones de euros. A pesar de ello, el PP ha insistido en su negativa aunque al tiempo el alcalde y su equipo presumen de un óptimo estado de las cuentas que, no obstante, no permite descargar a los salmantinos de uno de los recibos más caros del país y de unos impuestos en máximos en general. Cuentas que, por lo visto, no están bajo el total control municipal toda vez que aparecen 12,5 millones sin gastar.

 

También sería posible asumir otras propuestas fiscales como las de Ganemos, que además de rebajar el IBI proponía antes de la sentencia contra la plusvalía bonificar este impuesto, además de rebajar el recibo del agua. Todas estas medidas, junto con la revisión de las exenciones del IBI, bajarían la carga fiscal a los ciudadanos aunque se redujeran los ingresos del Ayuntamiento. Ingresos que, como parece, son más que suficientes para soportar esta reducción de impuestos aunque el equipo de Gobierno ataque a todo el que lo proponga.

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