El S.O.S de la Plaza Mayor y su desastroso pavimento

Una losa resquebrajada del pavimento de la Plaza Mayor de Salamanca. Foto: De la Peña
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Sirve de poco arreglarlo y seguir permitiendo el paso de camiones de gran tonelaje.

En cuestión de días, el Ayuntamiento de Salamanca adjudicará las obras para arreglar el pavimento de la Plaza Mayor. La actuación, con una factura de 400.000 euros, debe paliar la situación desastrosa en la que se encuentra desde hace mucho tiempo la superficie central del monumento, y que se suma a los problemas en sus soportales, los rozones en los arcos... Y que demuestran una cosa: que la plaza no puede seguir soportando la presión a la que se le somete.

 

La actuación se prolongará durante meses una vez se adjudique el contrato. El objetivo es ejecutarla durante ocho meses, pero por fases, sin afectar al disfrute del lugar: no se perjudicarán las vistas en ningún momento. Para ello, se ha planteado una actuación por metros y suspenderla en Semana Santa o durante las fechas de eventos programados. Se han presentado siete empresas y, una vez se complete el proceso de adjudicación y de firma del contrato, las obras podrían iniciarse en abril. Una vez se arregle, habría que iniciar el debate sobre cómo evitar un nuevo deterioro.

 

La Plaza Mayor está ocupada uno de cada cuatro días del año, y en 2017 llegó al récord de 239 días por la presencia de la escultura de Barceló. La instalación de escenarios, casetas y demás instalaciones para eventos de todo tipo es constante, y conlleva el montaje y desmontaje de bancos, farolas... Pero la mayor agresión que sufre es la del tráfico. En teoría, sólo se puede acceder a ella en las horas de carga y descarga, pero en esa 'ventana' horaria se pueden contar por decenas los vehículos de todo tipo, especialmente furgonetas, pero con frecuencia camiones de gran tonelaje. Si esto sigue así, ¿tiene sentido invertir en el arreglo sin tomar otras medidas?

 

Hay quien piensa que no, y eso va a cambiar algunos de los criterios de uso. Desde hace tiempo, la comisión de Policía trabaja en una nueva ordenanza para regular el carga y descarga en la Plaza Mayor, zonas aledañas y calles peatonales, que se ven invadidas por gran número de vehículos todas las mañanas, lo que genera un gran desgaste. El PSOE es el grupo que más interés ha puesto en la cuestión para detener la enorme presión sobre el monumento más emblemático de la ciudad. El objetivo de la nueva ordenaza es establecer algún límite de tonelaje para conseguir que el necesario reparto para abastecer a bares y restaurantes se haga con furgonetas y se eviten los vehículos pesados y de gran volumen.

 

Limitar el tipo y peso de los vehículos que pueden acceder a la Plaza Mayor puede ser un primer paso para reducir la presión que sufre el monumento con el tráfico del carga y descarga. Es evidente que este tipo de vehículos generan un mayor desgaste y hundimiento en las losas que forman el pavimento de la plaza, pero es que además son los que dejan los 'raspones' tan visibles que hay en muchos arcos. 

 

Otro aspecto que se puede vigilar es el del estacionamiento de vehículos de carga y descarga. Es frecuente ver como los camiones y furgonetas de reparto se acumulan y permanecen durante muchos minutos en la plaza del Corrillo o en la calle la Rúa. Esto genera estrecheces para el paso de los peatones y situaciones de riesgo por la cantidad de vehículos. También habría que analizar si es necesario establecer algún tipo de autorización para circular. Actualmente, una pareja de la Policía Local vigila la circulación en la plaza... aunque muchas veces se ausentan por otras necesidades de servicios. El acceso a la plaza no tiene control y muchas veces da la sensación de que cualquier furgoneta rotulada puede campar a sus anchas.