El solar del Teatro Bretón de Salamanca, con la maleza y el abandono como proyectos

(Fotos: De la Peña)
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Uno de los referentes culturales de Salamanca murió (o lo dejaron morir) hace ya demasiados años. Ahora, cruzando la línea del nuevo año 2017, el solar en el que se ubicaba el antiguo Teatro Bretón solo cuenta con maleza y abandono como compañeros de viaje.

Con mucha alevosía y quizá poca nocturnidad (y sí un mayor madrugón de lo habitual) y ya en los primeros instantes de aquel 26 de mayo de 2009, lo que quedaba del antiguo Teatro Bretón se vino abajo, como lo hace una torre de naipes empujada por un leve soplido. En este caso, no fue una simple corriente de aire y sí una serie de máquinas 'pesadas' que se encargaron de poner el punto y final a uno de los referentes culturales de Salamanca, y sin un Plan en el horizonte de un solar que solo es eso, un solar.

 

El negocio había cerrado años atrás, sí, pero su ubicación era todo un símbolo: allí se asentaba una tradición cultural iniciada en el siglo XVI con el patio de comedias y continuada a finales del XIX con la construcción de este teatro. Nada de esto impidió que las piquetas redujeran a escombros buena parte de su estructura, y tampoco acabó sirviendo de mucho la paralización judicial que, inmediatamente, pidió y consiguió el colectivo Los Verdes; la jugada detuvo el derribo, mantuvo en ruinas el edificio y sirvió de medida de presión para buscar una salida que, obviamente, no se ha encontrado.

 

Aquel fue el primer día del fin del teatro, pero no el acto final de su historia porque siete años y medio más tarde, la trama sigue estirándose como si de una de las obras que vió su escenario se tratara, y sin una solución final en el horizonte, ni mucho menos. Se trata de una gran tragedia que no tuvo, claro está, un final feliz.

 

La clave sigue siendo la que generó el problema: el proyecto diseñado para el solar. Tras cerrar al público en el año 2003, los propietarios originales lo vendieron a la constructora Santher. Durante años se habló de proyectos de Caja Duero y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para el enclave, pero ninguno acabó por concretarse. 

 

(Foto: De la Peña)

 

La propietaria empezó a tirarlo abajo con las primeras horas del día 26 de junio de 2009, una acción sobre la que siempre se han sembrado sospechas por lo temprano que comenzaron a trabajar las máquinas. De hecho, a las nueve de la mañana asociaciones vecinales, IU y Los Verdes acudieron al juzgado para poner un recurso contra el derribo y, a las 11 de la mañana, se emitió un auto de paralización. Lamentablemente, el derribo parcial había afectado a los elementos fundamentales y ya era imposible reconstruirlo. el Ayuntamiento ordenó vallarlo, pero no fue suficiente para evitar robos de material, de mobiliario superviviente al derribo...

 

El acuerdo tenía que haber permitido la construcción de un hotel, un parking y, la clave, un pequeño teatro o sala de 300 butacas que sirviera como centro para representaciones y una programación cultural.

 

"Estoy convencido de que el proyecto se ha parado por la crisis", relató el entonces edil de Fomento, Salva Cruz, en el equipo de Lanzarote. Recuerda que la promotora pidió una mayor edificabilidad y que se le denegó. Y que para la residencia no hacía falta modificación puntual del PGOU. El motivo, explica, es que en la tramitación del plan general se planteó un centro de salud en este solar para la zona de Sancti Spíritus-Centro, pero se descartó al cambiar Sacyl de planes.

 

Ahora, siete años y medio después del fin de un símbolo en Salamanca, el lugar en el que se ubicó durante muchos años este referente cultural solo cuenta con dos proyectos en mente: el abandono y la maleza, que reinan desde lo alto de un lugar que no volverá a ser el mismo. Eso nunca...