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Salamanca

El siglo XV en la USAL: comienza el despegue del Estudio

Durante su tercer siglo de vida la universidad salmantina empezó a dar los primeros pasos de un crecimiento imparable que la llevó un siglo después a ser la más influyente de España

Publicado el 09.07.2018

Tras dos siglos de avance, crecimiento y cambios, la Universidad de Salamanca afrontó la llegada del siglo XV y de su tercer centenario con la ilusión de ser un centro de referencia en Castilla en un tiempo en el que comenzó un despegue que se materializaría un siglo después y que la convirtió en la Universidad más influyente de España.

 

Así, los primeros años del siglo XV comenzaron con obras para la construcción de los primeros edificios propios. Si apenas tres años antes de que el Estudio celebrar su segundo centenario, en 1415, comenzaron las obras de las Escuelas Mayores, en 1428 arrancaron los trabajos para la construcción de las Escuelas Menores, donde posteriormente se impartirían las clases del título de Bachiller, sin el que los jóvenes no podían acceder a la Universidad para sus estudios de grado, Licenciado y Doctor y que se impartirían en las Escuelas Mayores tras la finalización de las obras. Y es que este siglo XV sería crucial para el desarrollo de la infraestructura universitaria, ya que sería entonces cuando se empezaron a impartir las clases en edificios propios y serían también los años en los que empezaron a fundarse nuevos colegios mayores e instituciones de acogida para los estudiantes.

 

Unos estudiantes que seguían siendo en su mayoría clérigos y que procedían, fundamentalmente,  de las dos mesetas y de Galicia, Asturias y Portugal. Por otra parte, y aunque se presencia no era mayoritaria, había algunos estudiantes procedentes de otras regiones de la península como Extremadura o Andalucía. Sin embargo, era muy raro que estudiantes aragoneses o no peninsulares pisaran las aulas salmantinas. Una situación que se repetía con los profesores, ya que en su mayoría eran castellanos y leoneses y portugueses. Además, en cuanto al profesorado de esa época se sabe que no sería hasta 1439 cuando los auxiliares y ayudantes no empezarían a recibir un salario, que variaba en función de las disciplinas académicas.

 

Por su parte, y como no podía ser de otra forma, durante el siglo XV continuó el apoyo pontificio a la Universidad salmantina. De esta forma, el 20 de febrero de 1422 el papa Martín V promulgó una bula en la que establecía las constituciones definitivas sobre la organización de la Universidad. Unas constituciones que sustituían a las anteriores, las dictadas por Benedicto XIII, el Papa Luna, en 1411 y que sentaron las bases del derecho universitario en Salamanca. Esta bula papal regula algunos importantes aspectos de la vida universitaria como los órganos y cargos del Estudio, los grados o la conducta y la vestimenta que debían llevar los jóvenes estudiantes salmantinos.

 

En este sentido, en esta época el rector era un estudiante, que contaba con consejo de asores formado por 8 estudiantes, y se creó el claustro de diputados que se convirtió en una forma de restar protagonismo a los estudiantes, ya que diez de sus miembros eran catedráticos mientras que los otros diez procedían de estamentos como auxiliares, graduados y los propios estudiantes. Asimismo, existía otro órgano de gobierno como máxima autoridad del Estudio, el claustro pleno, en el que participaban el rector, catedráticos, diputados procedentes del claustro y estudiantes.

 

Todo ello para hacer de la Universidad de Salamanca una universidad puntera e influyente en la que ya comenzaba a abrirse a las corrientes humanistas y en la que empezó a haber una importante cantidad de manuscritos científicos en materias como filosofía natural o astrología. Además, son los años en los que Nebrija fue catedrático de la Universidad y publicó su famosa y trascendental Gramática del español, publicada en Salamanca en 1492.

 

Y es que este siglo XV también fue el tiempo en el que dio sus primeros pasos otro de los buques insignia de la institución académica, su biblioteca. Así, en 1474 comenzó la construcción de la primera biblioteca universitaria, que por esos años contaba con unos 200 volúmenes, que se fueron ampliando en las décadas posteriores, especialmente en materias de humanidades. Una biblioteca que debía abrirse a los estudiantes cuatro horas diarias.

 

Con todo ello, la Universidad de Salamanca pasó por el siglo XV con paso firme para llegar a su cuarta centuria como un centro universitario consolidado, con estudiantes y profesores de reconocido prestigio y como un referente nacional para los estudios superiores.

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