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Salamanca

El siglo XIV en la USAL: tiempo de consolidación del Estudio

Pasados los primeros cien años de su creación, durante su segundo siglo de vida la universidad salmantina continuó con su crecimiento como centro educativo de referencia

Publicado el 02.07.2018

Poco a poco y sin apenas darse cuenta, la Universidad de Salamanca cumplió en 1318 su primer siglo de vida y comenzó su segunda centuria con paso firme. Una época, el siglo XIV y principios del XV, en la que el Estudio salmantino se consolidó como centro educativo de referencia y en el que llegaron nuevos pasos para su crecimiento. Y es que durante estos años los reyes y los papas regentes continuaron con su apoyo a la institución a través de diferentes actos para dotarla de nueva infraestructura. Tanto es así que en 1333 se levantó la restricción de la excepción de Bolonia y París en la validez universal de los grados de la USAL, establecida en la licencia concedida por el papa Alejandro IV en 1255.

 

No obstante, y a pesar de los apoyos reales y papales, en este periodo la Universidad de Salamanca seguía siendo una universidad pequeña en comparación con las otras universidades de referencia de la época como la de Bolonia, tanto en número de estudiantes como de cátedras. De esta forma, se sabe que a finales del siglo XIV contaba con entre 500 y 600 alumnos en sus aulas, un siglo en el que se crearon nuevas cátedras, especialmente en Derecho, lo que demostraba la tendencia del Estudio salmantino hacia la judicatura.

 

Apuesta jurista que también tenían universidades como la de Bolonia y en contraposición a otras de la época, más tendentes a estudios en Teología. Es por ello que el profesorado de las materias juristas tenía una asignación salarial más alta que el resto y se tiene constancia de que hacia 1393 existían en la USAL un total de ocho cátedras en Derecho, de las que dos eran de civil, otras dos de decreto y cuatro de ellas de decretales. Sin embargo, en los años 80 del siglo XIV, se cree que entre 1381 y 1386, se comenzaron a impartir estudios de Teología.

 

En estos momentos, las clases consistían en lecciones magistrales, ejercicios y comentarios sobre los textos más destacados de la materia y los estudiantes no realizaban exámenes durante el curso, sino una prueba final.

 

Con el ámbito académico en pleno proceso de consolidación, el siglo XIV y principios del XV, antes de que la Universidad de Salamanca viviera su segundo centenario, también sería el tiempo de que los papas y las autoridades continuaran con su apoyo para la organización institucional del Estudio y la construcción de sus primeros edificios propios, que no llegarían hasta tiempo después.

 

De esta forma, Benedicto XIII, más conocido como ‘Papa Luna’, se convertiría, con sus acciones, en el gran benefactor de la Universidad de Salamanca. Fue el impulsor de la compra de los primeros solares para la construcción de edificios para el Estudio y redactó constituciones pontificas en 1381 y en 1411, en la que obligó a construir las Escuelas Mayores y en las que consolidaría su organización institucional. Una organización que, en lo más esencial, estaría vigente hasta prácticamente entrado el siglo XIX.

 

En cuanto a los edificios propios de la institución académica el primero en empezarse a construir, en 1401, sería el Colegio Mayor de San Bartolomé, el actual colegio de Anaya, fundado por el obispo Diego de Anaya. Se trata de un colegio mayor que surgió para ayudar a los jóvenes inteligentes pero sin recursos para que pudieran estudiar gracias a una beca y que sería el modelo para los cinco colegios mayores clásicos que surgieron en España y, posteriormente, en Hispanoamérica.

 

Asimismo, estos primeros años del siglo XV verían también el comienzo de las obras, en 1415, del edificio de las Escuelas Mayores y, dos años antes, en 1413, la fundación del Hospital del Estudio, el actual Rectorado. Un Hospital fundado cuando el rey Juan II donó a la Universidad una casa para la construcción del edificio a petición del rector y del Claustro universitario y que funcionó como hospedería para estudiantes necesitados.

 

Otros cien años que sirvieron para consolidar la historia de la Universidad de Salamanca y que supusieron pasos importantes para llegar hasta donde estamos hoy, celebrando su octavo centenario sin olvidar el pasado pero con la mirada puesta en el futuro.

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