El sector de la patata vive en la “psicosis” por un rápido arranque

¿Optimismo? Las perspectivas auguraban una buena campaña en cuanto al precio por el descenso de la producción y pese a los malos datos, los agricultores piensan que en septiembre aumentará su valor
CHEMA DÍEZ

El campo no da un respiro a los agricultores, bien por cuestiones ajenas a su voluntad o causadas por ellos mismos; éste es el ejemplo del sector de la patata, que vive en la actualidad en una “psicosis total”, según los propios agricultores, debido a la bajada en el precio del tubérculo.

Este hecho viene a colación del rápido y continuo arranque del cultivo en la provincia, aspecto que satura el mercado y que ha provocado un descenso en el precio y mucho nerviosismo entre los profesionales salmantinos.
“El agricultor tiene prisa por vender la patata porque está nervioso y quiere zanjar cuanto antes las pérdidas de la pasada campaña, y en cuanto ve que el precio baja en Lonja se lanza a sacarlas al mercado, cuando debe esperar porque hay muy poca producción”, sentencia Ladislao Velasco, agricultor de Pitiegua.

Por el momento se ha recogido ya cerca de un 40 por ciento del total, pero esta situación no se esperaba y más aún conociendo que el rendimiento ha descendido a la mitad en relación al año pasado, no así la calidad del cultivo.

Así, existen operaciones de la variedad de jaerla que se están realizando a 0,14 ó 0,15 euros, mientras que en Lonja cotiza a 0,17; por su parte, la red scarlet se vende a 0,17 ó 0,18 euros, cuando cotiza a 0,185 euros el kilogramo.

Arranque escalonado
No obstante, hay que recordar que las organizaciones agrarias recomendaron desde el principio un arranque lento y escalonado para no saturar el mercado y evitar precisamente la situación que se está viviendo en la actualidad. El pasado lunes, Asaja recomendó a los profesionales que realizaran esta práctica para recuperar las perspectivas optimistas del inicio de la campaña de este año.

Incluso los almacenistas y compradores se extrañan de que el agricultor venda a tan bajo precio, aunque el beneficio para ellos es mayor porque adquieren el producto en origen a un precio más bajo.
“Entendemos al agricultor, pero está equivocado y hay que cambiar de estrategia; el arranque escalonado es necesario porque existe una producción de patata muy baja y todo hace indicar que en septiembre y octubre el cultivo valdrá más dinero”, apunta Antonio García, profesional de Villoria.

Por ello, el sector se encuentra inmerso en un estado de nerviosismo continuo que les está perjudicando ya a corto plazo y que lo hará también más adelante si no cambian el modo de arranque de las patatas. Esta situación no responde tampoco a algo que ocurra en otras zonas, porque ni en Andalucía ni Extremadura, ni tampoco en Francia, la producción del tubérculo por excelencia es alta, sino todo lo contrario. Es el agricultor el que, agobiado por las deudas del año pasado y por el temor a que baje más el precio, se comporta del modo contrario al que debería.