El salmantino que triunfa (otra vez) con el banco digital que desafía las normas

El salmantino Bernardo Hernández, ex de Google, Yahoo o Flickr, da el campanazo con Verse, una plataforma de pagos que compite con la banca y Paypal.

Bernardo Hernández es un rostro de sobra conocido. Este directivo salmantino ha triunfado en las grandes empresas del mundo digital y es uno de los más cotizados a la hora de sacar adelante proyectos. Ha estado en Yahoo, Google, Flickr... Los lectores de TRIBUNA le conocen bien: en el número 9 de 'Más Tribuna' nos concede una entrevista. Y ahora es noticia porque acaba de fraguar su enésimo éxito.

 

Se trata del pilotaje de Verse, una plataforma de pagos 'online' que anticipa los cambios que vamos a vivir en la banca y el manejo de los pagos en general. Hernández ha estado presente desde el comienzo de la idea como accionista, pero en octubre de 2017 los inversores principales le requieren para enderezar el proyecto cuando amenaza zozobra. Los creadores y fundadores de la compañía salen de primera línea y el salmantino se pone al frente como CEO de forma provisional.

 

Ahora, casi dos años después, Verse es un éxito. Ha pasado de 10.000  usuarios a medio millón, la app ha movido 150 millones de euros en operaciones y tiene licencia bancaria para operar en la UE, como cuenta en un artículo de 'El Confidencial'. Con Hernández al frente, Verse le hace la competencia, al tiempo, a la banca y a otros métodos de pago como Paypal.

 

 

En el artículo, Hernández es tajante con el futuro del sector bancario y asegura que vamos a ver una "desintermediación de los grandes jugadores tradicionales" como ya ha ocurrido en el sector de las telecomunicaciones o los medios. Es decir, que ideas como Verse le van a quitar cuota a la banca tradicional que intenta mejorar su posición en las 'fintech' para defender su negocio.

 

Verse puede emitir una tarjeta con Visa o Mastercard, puede ser depositarios de nóminas o hacer transferencias inmediatas, pero no es un banco: no puede dar créditos ni invertir. Eso sí, tiene su propia tarjeta de crédito.