El Salamanca CF cede ante el Oviedo que marcó en la única vez que pisó el área con peligro
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El Salamanca CF cede ante el Oviedo que marcó en la única vez que pisó el área con peligro

Crespo sale con el balón controlado desde la zaga ante la mirada de Galván (Foto: Teresa Sánchez)
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Derrota por la mínima del Salamanca CF que fue mejor que un Real Oviedo muy ramplón durante muchos minutos pero que acabó quedándose sin fondo y se vio sorprendido tras una pérdida en la medular. 

El Salamanca CF se presentó ante sus aficionados en un encuentro ante el Real Oviedo que posiblemente prometía más de lo que ofreció tanto por la entidad del rival como por el hecho de que fuera la puesta de largo del equipo en el Helmántico. Sin embargo se quedó en un duelo en el que ambos equipos se midieron muy de cerca y ofrecieron muy poco en lo ofensivo, apenas dos ocasiones en el primer tiempo de los de Trejo y nada de un Oviedo muy plano en su juego. 

 

La realidad es que ambos equipos quisieron salir a controlar el duelo y cuando se hacía con el esférico tocaban el balón mucho, demasiado, en horizontal, y con muy poca profundidad aunque en el Salamanca CF cuando aparecía Amaro si lograba darle un poquito más de velocidad. Su conexión con Uxío ofreció las llegadas más claras del equipo Helmántico. El delantero fue el que arrancó mayores aplausos de la grada en el primer tiempo porque suya fue la ocasión más clara en un cabezazo que se le fue por poco.

 

Atrás los de Trejo apenas pasaban apuros ante la falta de movilidad de los delanteros ovetenses y tan solo en alguna salida de balón se complicaron la vida cuando su rival ejercía una presión alta, pero ni ahí apretaba de verdad ele quipo de Sergio Egea.

 

En la reanudación, con la única novedad en el once de Hugo Díaz, la misma tónica. Mucho toque, poca profundidad y la grada conformándose con algún buen detalle de calidad como un caño de One o la seguridad que ofrecen atrás jugadore como Borja López o Crespo. Y si el Salamanca CF buscaba sin fortuna alguna llegada, el Real Oviedo no justificaba su superior categoría ni mucho menos. Con 25 minutos del segundo tiempo disputados, ni un disparo a puerta. 

 

Eso sí, el primero que hizo lo convirtió en gol en el minuto 33 de partido en una acción en la que aprovechó un robo de balón en la medular. Fue de las pocas acciones en las que tras recuperar el esférico lo movió rápido en vertical, Ibra abrió a la derecha y recibió de nuevo en la pared para ya en el área colocarla a la escuadra y batir a Sotres.

 

Fue en el momento en el que el Oviedo, ante un rival con opciones contadas en el banquillo para los cambios, notaba el cansancio y ya apenas pasaba del centro del campo de manera que no pudo reaccionar dando por finiquitado el duelo.