El ritmo de la desescalada abre otra brecha entre Ciudadanos en Salamanca y el vicepresidente Igea

Fernando Castaño, en el Ayuntamiento de Salamanca. En la pantalla, en un montaje, Francisco Igea.

Los concejales de Cs en el Ayuntamiento de Salamanca, partidarios de avanzar más rápido y favorecer la economía, están disconformes con las tesis de prudencia abanderadas por Igea.

Los efectos del confinamiento y el debate de fondo sobre el ritmo de la llamada desescalada y sus efectos en sanidad y economía han sido el motivo de un nuevo desencuentro entre los representantes institucionales de Ciudadanos en Salamanca, fundamentalmente sus concejales en el Ayuntamiento de la capital, y el vicepresidente Francisco Igea. Un rifirrafe vivido en la distancia de las comparecencias telemáticas y que ha terminado con agrios reproches de Igea a Fernando Castaño.

 

El motivo real, al margen de apariencias, las serias discrepancias entre ambas partes por el ritmo de la desescalada, que los concejales de Cs en el consistorio salmantino, donde cogobiernan con el PP, consideran debía haberse iniciado con más velocidad, y que van contra la postura de Igea, que este mismo jueves ha puesto sobre la pesa su dimisión si se aplican en esta desescalada más criterios políticos que sanitarios. De hecho, los concejales salmantinos eran partidarios de haber iniciado antes la fase en la capital salmantina, y en todas las de la Comunidad, en vez de esperar.

 

En primer lugar, los hechos. El concejal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Salamanca, Fernando Castaño, había pedido el jueves por la mañana "desterrar del lenguaje político la idea de que el confinamiento salva vidas, lleva a engaño, tienes que decir que el confinamiento evita muertes, pero se causan otros problemas" y ha solicitado a la Junta que aporte "transparencia" con los datos sobre los pasos a dar en la desescalada. Castaño ha explicado el sentido de sus declaraciones sobre el mensaje de que el confinamiento "salva vidas" que, a su parecer, sería más conveniente decir que "evita muertes" pero que, al mismo tiempo, "causa otras" y "otro tipo de problemas".

 

Además, Castaño ha dirigido también sus críticas a la gestión que se ha hecho desde la Junta porque "las decisiones basadas en el miedo no son las más adecuadas en este momento y debemos hacer un cambio en el lenguaje que usamos a diario. Hay que generar confianza, saber de qué punto partimos, porque los mismos que el 8 de marzo nos decían que aquí no pasaba nada no son ahora los más indicados para hacer una desescalada a tiempo. Es muy probable que no sean capaces de tomar a tiempo las medidas".

 

Horas después, en la rueda de prensa diaria de la gestión del coronavirus, Francisco Igea se ha referido a esas palabras en un tono muy arisco. "He leído con interés las afirmaciones del doctor Castaño", ha dicho durante su intervención con una enorme carga de ironía. "Cuando una persona dice que puedes ahorrar muertes, se define... Quizás no está en el partido adecuado, hay otros partidos que podrían encajar mejor esa manera de entender la vida, otros partidos donde el interés entre la vida y la economía... Desde 1945 no oía cosas como estas", ha dicho con una gran firmeza.

 

De fondo está la discrepancia por el ritmo de la desescalada que obliga a mantener cerrada la mayor parte de la actividad económica, especialmente en la hostelería, perjudicando un sector tan importante para Salamanca como los servicios y el turismo.

 

El enfrentamiento remite a un prolongado historial de desencuentros entre la facción salmantina de Ciudadanos, que incluye al núcleo duro de sus concejales, Ana Suárez y Fernando Castaño, y al procurador David Castaño, que han mantenido públicamente serias discrepancias con Igea en el pasado muy reciente sobre su visión del partido. De hecho, la facción salmantina ha mantenido su apoyo claro a Inés Arrimadas en su pugna por la presidencia del partido precisamente con Igea, y que se saldó a favor de la primera.

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