"El retraso en el diagnóstico de la epilepsia puede alcanzar los 10 años"

Más de 3.000 personas sufren epilepsia en Salamanca, lo cuenta el presidente de ASPE, Jesús Alberto Martín. 

Jesús Alberto Martín, presidente de la asociación d epilépticos en Salamanca (Foto: T. Navarro)

Cada 24 de mayo se conmemora el Día Nacional de la Epilepsia, una enfermedad neurológica caracterizada por la presencia de crisis recurrentes que pueden producir, entre otras muchas manifestaciones, pérdida de conocimiento y convulsiones, tal y como explica el presidente de la Asociación de Personas con Epilepsia en Salamanca (ASPE), Jesús Alberto Martín, quien presume de los 50 socios que la conforman.

 

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas crónicas más frecuentes. La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que en España padecen epilepsia unas 400.000 personas, aunque alrededor de 600.000 sufrirán la enfermedad a lo largo de su vida, en Salamanca lo sufren en torno a unos 3.000. En Europa afecta aproximadamente a 6 millones de personas y 15 millones podrían presentar epilepsia en algún momento de su vida.

 

"Los retos a los que se enfrenta la comunidad científica y sanitaria en el manejo de esta patología son frecuentes y variados, no obstante podríamos resumirlos en tres aspectos fundamentales: diagnóstico, control de las crisis y tratamiento". Y es que, con frecuencia, el diagnóstico de epilepsia no es sencillo. En el 20% de los pacientes con crisis no controladas existen errores diagnósticos y el retraso en el diagnóstico de esta patología puede alcanzar los 10 años.

 

Por otra parte, hasta el 25% de las crisis pueden pasar inadvertidas a los pacientes y sus familiares, y por lo tanto puede existir una falsa percepción de control o de levedad de la enfermedad, que puede tener repercusiones graves como accidentes, morbilidad, complicaciones psiquiátricas o  déficit cognitivo.

 

Pero además, el tratamiento farmacológico de la epilepsia no permite el control de las crisis en aproximadamente el 25% de los pacientes, lo que hace que en España, actualmente, existan unos 100.000 pacientes con epilepsia farmacorresistente, es decir, de personas que no consiguen controlar sus crisis epilépticas después de haber utilizado al menos dos tratamientos apropiados y adecuados en monoterapia o politerapia.

 

Estos aspectos tienen una importante repercusión clínica y social, puesto que el error diagnóstico o la falta de control de las crisis deteriora la calidad de vida, se asocia con una elevada morbilidad, incrementa la mortalidad, conlleva un inadecuado consumo de medicamentos y recursos sanitarios, y provoca unos gastos sociosanitarios muy elevados.

 

Jornada sobre la epilepsia en el Colegio de Médicos 

 

El número de pacientes con discapacidad por epilepsia en edad activa en España es superior a las 26.000 personas y el coste medio anual de los recursos utilizados por un paciente farmacorresistente en se acerca a los 7.000 euros.

 

Además, entre los pacientes con epilepsia se observa una elevada incidencia de trastornos como depresión, déficit de atención, problemas de aprendizaje, alteraciones de conducta, etcétera. que hace que en un 70% de los casos, la enfermedad les afecte mucho o bastante a su calidad de vida, que más del 60% hayan visto afectado su rendimiento académico y que la tasa de paro para estas personas sea un 40% superior a la de las personas sanas.

 

Por esa razón, todas las personas que tengan una sospecha de una primera crisis y todos los niños que hayan tenido una primera crisis no febril tendrían que ser evaluados lo antes posible por un especialista en el manejo de las epilepsias para asegurar un diagnóstico correcto y temprano y para iniciar, si procede, el tratamiento que más se ajuste a sus necesidades. Esto es especialmente importante en niños,  porque el diagnóstico y manejo de la epilepsia en los primeros años de vida puede ser muy complejo y debido a los graves efectos cognitivos, de comportamiento y psicológicos que se pueden asociar con las crisis repetidas. El fracaso escolar, los trastornos de aprendizaje y las alteraciones de conducta son más frecuentes en el niño epiléptico que en la población general.

 

Actualmente, en España, solo un tercio de los hospitales (el 33,8%) dispone de consulta monográfica de epilepsia y el 7,9% de unidad de cirugía de la epilepsia, casi todas localizadas en Madrid y en Cataluña. "En Salamanca hay muy buenos neurólogos pero no hay una unidad especializada".

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