El regreso de 30.000 universitarios pone a prueba la lenta recuperación de Salamanca frente al Covid
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El regreso de 30.000 universitarios pone a prueba la lenta recuperación de Salamanca frente al Covid

Foto: USAL

La reducción del número de contagios se enfrenta al retorno de los estudiantes, que se completa esta semana.

El proceso de retorno de los estudiantes universitarios a Salamanca va a poner a prueba la resistencia de la ciudad y la fortaleza de su recuperación frente a la segunda ola de Covid, una salida todavía en estado embrionario que puede ser tensionada por un colectivo con más vida social que el alumnado de la educación obligatoria. Botellones, pisos o novatadas son los puntos más delicados, con los detallados protocolos como contrapeso.

 

El regreso preocupa a la Junta de Castilla y León, que lo ha reconocido hace tiempo, y que va a estar vigilante, aunque confía en la eficacia de las medidas que se van a tomar. Entre las dos universidades de Salamanca, la Usal y la UPSA, suman 30.000 alumnos y ambas tienen protocolos que abarcan desde las clases a las bibliotecas, pasando por el deporte o los colegios mayores. Estas son las normas del regreso.

 

La situación ha empezado a mejorar en el municipio de Salamanca, pero la recuperación es lenta y todavía muy débil, y existe el temor a un retroceso en las condiciones por la llegada del colectivo universitario, aunque se han tomado medidas para contener posibles riesgos. Además de los protocolos, la UPSA ha tenido un regreso progresivo y la Usal hace este martes su estreno oficial, y el regreso a las aulas es este día 1 de octubre. Con todo, en los próximos días estarán aquí todos los estudiantes porque las clases son presenciales.

 

Por ahora, la ciudad lleva solo cinco días de retorno a la 'nueva normalidad' y la incidencia ha bajado un 16%. El mapa Covid del lunes muestra una progresiva mejoría en los niveles en el municipio, con barrios como Garrido o Pizarrales a la baja en nuevos casos.

 

Para salvaguardar esta mejoría, las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado y la Policía Local seguirán patrullando para vigilar a quienes con cumplan con las cuarentenas y a aquellos que se saltan horarios de cierre, hacen botellones, no llevan la mascarilla... todos los posibles propagadores del virus. La atención, en las fiestas en pisos, detectables por las denuncias por ruidos. Una labor que la Junta considera "impagable" en el caso de la Policía Local y que va a ser clave para que la llegada de los estudiantes no sea un problema.

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