El Real Madrid alimenta el fantasma del maleficio de los octavos de final

JUSTICIA. A la mayor ambición del equipo francés y la indolencia del conjunto blanco
EFE / LYON

El El Real Madrid alimentó el fantasma del maleficio de los octavos de final, una ronda que no supera desde hace cinco años y de la que nuevamente puede volver a quedarse tras haber caído ante el Lyon (1-0). El Bernabéu dictará sentencia de unos octavos que los franceses supieron poner de su lado gracias a un tanto de Makoun que hizo justicia a la mayor ambición y dominio de los lioneses frente a un indolente e ineficaz Real Madrid.

Los blancos volvieron a irse derrotados de Gerland, un estadio en el que nunca han ganado, donde nunca han marcado un tanto y donde acumulan partidos desastrosos.

El Madrid saltó a Gerland con la única intención de superar un trámite que, forzosamente, se resolverá en tres semanas en el Bernabéu, su auténtico bastión, allí donde los de Manuel Pellegrini están comenzando a construir una formación que apunta alto. Pero en Lyon no quisieron poner nada. Nada que hacer en un estadio en el que siempre se han ido goleados y sacudidos, en el que llovía cuando no nevaba y hacía frío. Como el Lyon, que propuso una trinchera en cada centímetro del campo e imposibilitó cualquier floritura, lo que limitó el lucimiento blanco a un par de toques de un Cristiano Ronaldo constantemente silbado.

El plan sirvió un tiempo, el primero, en el que los franceses dejaron ver sus limitaciones, las propias de un equipo casi inofensivo, con la pólvora mojada, que se achica cuando el juego entra en los últimos metros. Poca cosa para un Madrid buen plantado en defensa que apenas tuvo problemas para enjugar el peligro. Las únicas plumas que dejó fueron tres amarillas, dos de ellas, las de Xabi Alonso y Marcelo, lesivas, porque les obligarán a perderse la vuelta.

Pero a la vuelta del vestuario el guión cambió. Makoun se internó por el centro del campo y soltó un latigazo que encontró la escuadra de Casillas. Los bancos quedaron cariacontecidos y se vieron obligados a buscar el área rival.

Más ataque se tradujo en más riesgo, en más espacios defensivos, un contexto que hizo las delicias de un Lisandro que cobró un peso vital en el partido. Del tedio del primer tiempo se pasó a una sucesión trepidante de ocasiones. La solidez defensiva blanca se mutó en nerviosismo. Lisandro se aprovechó y tuvo un par de ocasiones, una la cabeceó alta antes de malograr un regalo de la zaga merengue. El Madrid apenas contestó con algún detalle aislado de Ronaldo o un cabezazo de Ramos. Demasiado poco.

O. LYON: Lloris; Réveillère, Cris, Boumsong, Cissokho; Makoun, Toulalan, Pjanic (Kallstrom, m.79); Govou, Lisandro (Gomis, m.82), Delgado (Bastos, m.90)
REAL MADRID: Casillas; Arbeloa, Ramos, Albiol, Marcelo (Garay, m.46); Mahamadou Diarra, Xabi Alonso, Granero; Kaká; Higuain (Benzema, m.64), Ronaldo
GOL: 1-0, m.47: Makoun
ÁRBITRO: Martin Atkinson (ING), amonestó al local Govou y a los visitantes, Xabi Alonso, Marcelo y Arbeloa.

INCIDENCIAS: Partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Gerland de Lyon ante 40.351 espectadores.