El pulmón que permite respirar a Unionistas: Así funciona un grupo de trabajo que hace todo por "amor"
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El pulmón que permite respirar a Unionistas: Así funciona un grupo de trabajo que hace todo por "amor"

Tribuna de Salamanca se adentra en una jornada del grupo de trabajo de Unionistas de Salamanca. Antes, durante y después del partido todo a punto de manera voluntaria, pero con la misma exigencia. ¿Cuál es su remuneración?

Madrugón y domingo son dos palabra que no suelen ir unidas, dos acciones que, sin embargo, se entrelazan cuando se trata de Unionistas de Salamanca. El grupo de trabajo del que tanto se habla aparece en escena cuando todavía los protagonistas sobre el terreno de juego están entre las sábanas, cuando algunos estudiantes rezagados están llegando a casa y cuando la mayor parte de la afición coge fuerzas para el encuentro que se disputará a mediodía. El grupo de trabajo sí, ese del que tanto se habla, comienza de primeras a sacar vallas y vestir el pabellón. Posteriormente, reunión a las 09:30 en punto para comenzar a funcionar. 

 

Durante la reunión toma la palabra el responsable de la organización de cada partido y comienza la explicación de las tareas que ya están asignadas, pero sobre las que se hace necesario pulir ciertos detalles. Por un lado, hay que tener en cuenta la entrada de los aficionados, cómo, cuándo, quién y dónde. Asimismo, debe haber ya gente montando los andamios para las televisiones, poniendo publicidad o repartiendo cubos de basura. También la sala de prensa ha de estar preparada, de la misma manera que la alineación suministrada a todos los medios de comunicación que así lo requieran. También se han de encargar de la porra del partido, del pequeño bar donde se suministra agua y en la última jornada de la recogida de ropa, así como de la venta de lotería. Además, los accesos al campo eran diferentes, había una lista exclusiva de acreditados y todo el mundo debía de cumplir con las medidas todavía vigentes. 

 

Mucho trabajo, pero que sale adelante gracias a la dedicación de voluntarias como Ruba. Es socia y aficionado de Unionistas, pero su papel no se remite a animar desde las gradas. Desde hace ocho años forma parte del grupo de trabajo: "Me gusta más la palabra trabajadora que voluntaria, porque realmente todos los que venimos aquí es porque queremos. Cualquier persona socia de Unionistas puede venir, porque este club es de todos. Venimos de forma voluntaria, nos levantamos a las siete de la mañana un domingo y lo hacemos con toda la ilusión del mundo". 

 

Esta labor te hace sentir que formas parte del club 

 

¿Y el por qué? ¿Dónde está la recompensa? "Porque queremos a Unionistas, somos una familia y nos sentimos así. Nos hablamos como si fuéramos una familia y creo que siempre lo hemos demostrado incluso durante el confinamiento. Simplemente es amor al club y ganas de ayudar. Esta labor te hace sentir que formas parte del club. Ver las cosas desde dentro nunca es lo mismo, pasa como en cualquier aspecto de la vida, vienes al partido, te sientas, ves el fútbol...no es lo mismo que vivirlo desde dentro, de todo ese trabajo, de la unión, de esa familia...", señala la elegida para hablar en representación de todos. 

 

Asimismo y al compás de sus palabras, otro de los presentes, sin dejar de trabajar subraya algunos matices: "Somos simplemente voluntarios y lo hacemos por amor a Unionistas. Llevamos así tantos años que no te lo planteas, tu vienes y lo disfrutas. Te cansas, porque acabamos agotados, pero al final el club lo sientes más tuyo. La mayoría somos socios fundadores y no sabemos hacerlo de otra manera". 

 

Según Flavio, coordinador de todas las actividades, en ocasiones falta gente que quiera dar ese paso adelante. Sin embargo, siempre lo han sacado y si consideran que son pocos, van antes de tiempo para poder hacer frente a las diferentes tareas del día. La labor la califica de "vital", "nos costaría un dinero que no tenemos y por eso es tan necesario para que cada quince días salga todo bien". 

 

Sea como fuere. Llueva, nieve o truene, los actores secundarios saltan a su particular terreno de juego sin que nadie les mire, pero con unos aplausos reconocidos en cada gol de su equipo. De momento, este año la labor es reconocida con grandes victorias, pero cuando lleguen las derrotas, seguirán ahí, vistiendo el campo para que todo salga adelante. 

 

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