El proyecto para reabrir la torre de los Anaya suma otro año sin ver la luz
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El proyecto para reabrir la torre de los Anaya suma otro año sin ver la luz

Torre de los Anaya

Su conversión en centro cultural tenía presupuesto, pero no se ha ejecutado ni un euro en 2018. Estuvo dos años en el olvido y hace doce meses que Mañueco e Iglesias hicieron una reapertura simbólica.

La escasa ejecución de lo prometido y previsto en materia de inversiones está marcando el ejercicio de gobierno del Ayuntamiento de Salamanca este año. Según los datos oficiales que publica el propio ayuntamiento, llegado este punto del año sólo un 17% de lo previsto se ha gastado: hay casi 35 millones de euros sin gastar. Será el tercer año consecutivo que el equipo de Gobierno de Fernández Mañueco se deja en el tintero millones de euros, ya que este 2018 se presupuestaron 19 millones, a los que se sumaron otros 23 entre superávit y remanente: 42 millones de los que sólo se han gastado 7. El proyecto más afectado por este parón es uno de los más anunciados: la torre de los Anaya.

 

Hace exactamente un año, el alcalde de Salamanca y el presidente de la Diputación, Javier Iglesias, convocaban a la prensa para hacer una reapertura simbólica de la también denominada torre de Abrantes. Fue un acto para escenificar el proyecto para convertir el edificio en un nuevo centro cultural en lo que Iglesias llamó pomposamente la milla de oro de la cultura en Salamanca. Un año después, no se ha hecho nada y tanto Ayuntamiento como Diputación han quedado en evidencia: era un anuncio electoralista porque el proyecto está entre los que no se ejecuta.

 

El proyecto ya está redactado y cuenta con presupuesto para este año: 1,4 millones reservados del capítulo de inversiones. Sin embargo, sigue sin adjudicar y va a ser muy difícil que se pueda hacer algo este 2018. El plan era inaugurarlo en 2019 con un patio para conciertos, sala de exposiciones y biblioteca infantil; el plazo de ejecución es de diez meses, con lo que acaso queda tiempo para incluirlo como visita de obra antes de las municipales. El proyecto completo se puede consultar en este LINK. La mitad se pagará con fondos estatales del 1,5%.

 

Después de muchos años de fracasos, abandonos y olvidos, la torre de los Anaya (también conocida como torre Abrantes) volvió a la actualidad con el marchamo de proyecto estrella del actual alcalde, aunque han pasado años desde que anunció a bombo y platillo la actuación. En octubre de 2014, el ayuntamiento comandado por Fernández Mañueco rechazó la petición del PSOE para arreglar la torre que tenía inundada su planta baja y su progresivo deterioro; meses después, en mayo de 2015, ya en precampaña de las municipales, incluyó en su programa convertir la torre en un centro cultural

 

En junio de 2017, más de dos años después de su primer compromiso, el alcalde volvía a anunciar la rehabilitación de la torre de los Anaya y su conversión en centro cultural. Días después tuvo que reconocer que a pesar de los años transcurridos, no había proyecto, ni presupuesto ni convenio firmado con la Diputaciónya que se ocultó su contenido a los grupos de la oposición. Antes, el equipo de Gobierno manifestó durante 2016 su objetivo de contratar fuera el proyecto de rehabilitación de la torre: unos 30.000 euros para un consultor externo.

 

Durante los últimos meses se han firmado los convenios correspondientes entre los dos propietarios (Ayuntamiento y Diputación compraron el edificio por 21 millones de pesetas en junio de 1985),  y se ha elaborado el proyecto, aunque en la visita de septiembre de hace un año el concejal de Cultura, Julio López, dejó claro que la actuación estaba muy definida aunque por entonces no había proyecto, al menos, según las declaraciones oficiales.

 

 

Una historia de fracasos

 

La torre de los Anaya ha pasado numerosas vicisitudes al margen de su historia de más de cinco siglos. Aunque fue torre defensiva en su origen, las mayores 'guerras' las ha vivido en el siglo XX. Desde 1992 fue sede del  Instituto de Estudios de Iberoamérica y Portugal de la Universidad de Salamanca que lo usó durante catorce años hasta que, en virtud de un convenio entre Ayuntamiento y Usal, tuvo que abandonar sus dependencias. 

 

El motivo fue la decisión del entonces alcalde, Julián Lanzarote, de fijar allí la sede de un Museo de Arte Oriental que fue un fiasco. La mayor parte de las obras de la colección, propiedad de los coleccionistas privados Pilar Coomonte y Nicolás Gless, resultaron ser de dudosa originalidad. El proyecto fue un fracaso rotundo y el museo sólo estuvo abierto entre 2007 y 2009, y tras su cierre, desde 2010 el edificio está sin uso.