El primer derbi Salmantino-Unionistas lo decide un 'charro' mexicano

Un solitario gol de falta, perfectamente ejecutada por Martín Galván, decidió el primer derbi entre Salmantino y Unionistas. Los de Calderé dominaron claramente en el primer tiempo ante un rival impreciso que intentó reaccionar en el segundo tiempo pero al que le faltó creérselo de verdad. 

 

FICHA DEL PARTIDO

 

CF SALMANTINO UDS: Rodri, Tyson, Coque, Miguel Ángel, Marco Iván, Tejedor, Garban, Juanan (Sergio Ramos, min. 72), Zárate (Murci, min. 65), Martín Galván (Caramelo, min. 44) y Amaro.

 

UNIONISTAS DE SALAMANCA.  Molina, Piojo (Carmona, min. 82), Gallego, Antonio León (Flórez, min. 58), Eslava, Chamorro, Cristo, Chuchi (Oskar Martín, min. 82), Isaac Manjón, De la Nava y Javi Navas. 

 

ÁRBITRO: Isidro Javier Muriel asistido por Alonso de la Peña Perelétegui y Marcos Sánchez Polo. Amonestaron a los locales Garban, Rodri y Caramelo y a los visitantes Chamorro, Javi Navas, Antonio León, Chuchi y Eslava. Amonestado por dos veces a Calderé, que se marchó expulsado. 

 

GOL: 1-0, min. 22, Martín Galván

 

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 16 de Liga disputado en el estadio Helmántico ante 8.000 espectadores. 

Los dos equipos comenzaron midiéndose en el centro del campo. Una batalla por hacerse con el control del juego sin profundidad y con varias faltas como recado a los 'jugones' de que no iba a ser un partido en el que se fueran a encontrar cómodos. Una pequeña 'guerra de guerrillas' en la que se imponían Juanan y Miguel Ángel, más juntos y mejor situados, poco a poco. De hecho fue el Salmantino el que dio muestras pronto de sentirse más cómodo sobre el terreno de juego o al menos con las ideas más claras. 

 

El equipo de Calderé no se complicaba la vida. Presión arriba para intentar robar u obligar a que su rival saliera con balones largos, falta si se veían superados y envíos en profundidad si no había alternativa buscando a Zárate y la segunda jugada con la segunda línea muy encima al quite. Enfrente Unionistas no encontraba fluidez para hacer circular el esférico, el equipo cada vez más partido y con dificultades para salir de su campo. Los intentos de buscar el área contraria con balones largos en busca de un solitario Manjón que acababan a los pies, o despejes de cabeza, de la zaga local. 

 

Hasta el cuarto de hora de partido no se atrevió nadie a probar a ninguno de los dos porteros -en realidad cuando finalizó el partido solo se contabilizaron un par de paradas de Rodri-, y se veía venir que el primero en hacerlo iba a ser el Salmantino, que lo hizo por mediación de Garban estrenándose con una volea sin mordiente y posteriormente ya sí con un disparo peligroso que se fue rozando el palo. Dos intentos que funcionaron como un despertador porque, al margen de un pase interior que buscaba con mucha inteción a Majón aunque se adelantó bien Rodri, el anfitrión asumió el control absoluto del partido. 

 

Le favorecían las constantes imprecisiones de Unionistas y merced a una de ellas rondó el gol Martín Galván. El mexicano aprovechó un pase entre líneas para adelantarse a su par y en el mano a mano con Molina, que salió mal, cruzó y vio como el esférico topaba con la madera. Se lamentaba aun la grada del bando del Salmantino cuando un minuto después volvían a la carga los locales que se cobraban una falta en la frontal ejecutada de manera magistral por el mediapunta mexicano. Un golazo sin necesidad de más adjetivos, enviando el balón por encima de la barrera, pegado al palo y a media altura. 

 

El tanto hacía justicia a lo visto hasta entonces y además ese dominio del Salmantino se hizo todavía más patente porque le dio tranquilidad frente a un rival que no encontraba ni combinaciones por dentro ni llegadas por banda. De hecho Unionistas acabó el primer tiempo sin registrar ni una sola oportunidad de gol y hasta el descanso fueron constantes las imprecisiones y la sensación de cierto descontrol con jugadores muchas veces fuera de sitio. Zárate, con un disparo que se marchó ligeramente alto rondó el 2-0 antes de que los equipos enfilaran hacia vestuarios. Entre ellos ya no estaba el goleador Martín Galván que se acababa de marchar lesionado en un tobillo.  

 

 

Seguro que nadie en las filas de Unionistas salió contento tras esos primeros 45 minutos y todo lo contrario en el Salmantino, no sólo por el resultado sino por las sensaciones ofrecidas. El paso por vestuarios le vino bien al equipo de Astu que de inicio salió al campo con distinta actitud, más empuje y la convicción de que debía hacer algo más ante un Salmantino que esperaba en su campo la oportunidad de recuperar y aprovechar alguna contra con Garban como punta de lanza. Manjón al minuto finalizó la que era la primera ocasión clara con un golpeo de primera que rechazó Rodri a córner. 

 

El portero del Salmantino se metió en un lío en un despeje por falta de entendimiento con Coque y se vio abocado a tocar el balón fuera del área. Lo peor no era la amarilla sino una falta situada un metro por delante de la frontal que parecía una auténtica golosina para jugadores como Chuchi o Cristo. La tocó el primero, rasa pero floja y Rodri se sacó la espina y la retuvo en su poder.  

 

Ganaba protagonismo ahora el portero del Salmantino porque Unionistas, un paso más adelante e intentando combinaciones en paredes partiendo del centro a la banda ahora sí achuchaba más. Le faltaba continuidad pero al menos pisaba campo contrario y así en el 63 Rodri volvía a actuar despejando un disparo raso de Flórez que se internó en el área tras una buena combinación. 

 

 

 

El duelo ahora pintaba del 'naranja' de Unionistas, al menos por sensaciones aunque el empuje visitante se vio frenado por la sucesión de cambios y la expulsión de Calderé que fue amonestado por segunda vez y se marchó del campo encarándose con árbitro, línea y Astu de manera consecutiva. 

 

Una acción que si lo que buscaba era romper el poco ritmo que había conseguido ganar Unionistas lo consiguió hasta el tramo final. El momento de todo o nada, de volcarse los visitantes y protegerse los locales a la espera de salir en alguna contra clara aunque eso sí sin convicción porque la realidad es que el Salmantino decidió que en la segunda mitad le merecía más la pena proteger su gol que buscar un segundo. Carmona decidió finalizar de primeras un buen envío de Cristo que poco después disparo fuera tras recoger un rechace en la frontal.

 

Cuatro minutos de prolongación decretó el colegiado, pocos para lo poco que se jugó en el tramo final de ese segundo tiempo, y poco pasó en ellos.