El precio de la tierra, condicionado por la PAC y la baja rentabilidad

Al alza. Esa tendencia constante no pudo soportar en 2009 el efecto de la pérdida de rendimiento de las explotaciones, cuando una pésima cosecha en producción y precios, derivó en un valor de 4.772 euros
ical
El ingreso de España en la UE en 1986, las sucesivas reformas de la Política Agraria Común (PAC) desde el año 92 y la rentabilidad de las explotaciones han sido los condicionantes clave de la evolución del precio de la tierra en Castilla y León en las últimas dos décadas y media.

En términos generales, los momentos previos a las reformas PAC han provocado situaciones de incertidumbre con bajadas pronunciadas en la primera o moderación del alza de los precios en las siguientes, aunque el crecimiento ha sido prácticamente una constante desde que se implantaron las ayudas directas en el 92. Y es que, escasos han sido los ejercicios en los que el valor de la tierra ha mermado en la región, con un crecimiento medio anual desde el año 83 del 4,4 por ciento, según las cifras que maneja el MARM
Sin embargo, esa constante alcista en el precio de la tierra no pudo soportar en 2009 el efecto de la pérdida de rentabilidad de las explotaciones, cuando una pésima cosecha en producción y precios, derivó en un valor medio por hectárea de 4.772 euros en la región, un 2,1 por ciento menos que el año anterior y la primera bajada en 15 años. Un situación que en España se repitió en 2008, con una reducción ese año del 0,9 por ciento, y 2009, con una merma del 4,6 por ciento, aunque con un precio medio por encima de los 10.000 euros por hectárea, muy inflado por la especulación urbanística de los últimos años en buena parte del territorio nacional.

Los datos que maneja el MARM ponen de manifiesto que en los años siguientes al ingreso de España en la UE, el precio de la tierra creció en la Comunidad por las buenas cosechas y la mejora de la rentabilidad de éstas al aproximarse a los valores europeos. Sin embargo, en 1990 y 1991 se desplomaron, un 14,3 y un 18,5 por ciento, respectivamente, ante la incertidumbre por la primera reforma de la PAC en 1992, por la que se iniciaba el sistema de pagos directos.

Una vez se dio luz verde a la reforma y los agricultores comprobaron los beneficios de los pagos directos, los precios experimentaron un periodo de fuerte subida, con alzas de hasta el 16,1 por ciento en la Comunidad en 1997, y del 10,3 por ciento en el 99. Tras la consolidación de las reformas con la aprobación de la Agenda 2000, los crecimientos se estabilizaron en torno al seis por ciento anual, hasta 2003, con una modificación de la PAC que estableció las ayudas a la tierra desligadas de la producción, con una merma de los niveles de crecimiento hasta el 0,9 por ciento en 2004, aunque después repuntó un dos por ciento en 2005, un 4,1 por ciento en 2006, un 4,6 por ciento en 2007, y un 2,4 por ciento en 2008.

La última encuesta del precio de la tierra publicada por el MARM destaca que el precio medio de las tierras de labor de secano se situó en Castilla y León en 2009 en los 4.809 euros, lo que representa un descenso del 2,1 por ciento respecto a 2008, cuando en el conjunto nacional ascendió a 6.745 euros, con una rebaja del 3,1 por ciento.

Por lo que se refiere al regadío, el precio medio por hectárea se situó en Castilla y León en el último año de estudio, en los 10.194 euros, con un aumento del 0,8 por ciento, reflejo de los procesos de modernización de las explotaciones, mientras que en el conjunto de las autonomías alcanzó los 18.980 euros, un 1,4 por ciento menos.

Por último, la hectárea de viñedo alcanzó en la región los 15.792 euros de media, un 7,4 por ciento por debajo de los valores en 2008, cuando en el conjunto nacional ascendió a 14.648 euros, con una merma del 2,4 por ciento.