El plan redondo del Gobierno

DIEGO JALÓN

Como cantaba Loquillo, los tiempos están cambiando. Y en contra de lo que creía Alberti, las palabras sí sirven. En realidad, parece que lo que ya no tiene utilidad ni importancia son los hechos. Este es el signo de nuestro nuevo Gobierno y de este nuevo mundo envuelto en una atmósfera cada vez más cargada de CO2 y de populismo. Un presidente de Estados Unidos que gobierna a golpe de tuit y un presidente español que ha cambiado la acción de Gobierno, antaño basada en aprobar leyes y presupuestos, por una campaña publicitaria en la que él es el producto y los españoles el target.

 

O mucho me equivoco, o dado cómo van las cosas y los adelantos electorales en Cataluña, País Vasco y Galicia, poco podemos esperar de este inicio de legislatura y de este Gobierno que depende de los apoyos de ERC, PNV y BNG, salvo acciones cosméticas. Como no pueden gobernar, nos quieren seducir y van a llenarnos los oídos de eslóganes, de palabras vacías y biensonantes, al servicio de un argumentario redondo.

 

Como no tienen logros que vendernos, el producto que nos van a colocar en esta campaña, que curiosamente vamos a financiar también nosotros, son ellos mismos, es el propio Gobierno progresista y de unidad de la izquierda. “Es sábado y estamos trabajando”, decía el otro día en Twitter la ministra de Exteriores desde Quintos de Mora, sin un atisbo de pudor. El éxito está asegurado, ya que el que tengamos este Gobierno es en sí mismo un éxito. Y punto redondo.

 

No se trata de razonar ni de explicar propuestas, objetivos o planes. Aquí el único plan es seguir en el Gobierno. Los ministros se han convertido en influencers y embajadores de su propia marca, sus éxitos se miden en follows y en likes y la propia cuenta institucional de Moncloa (@desdelamoncloa, les animo a seguirla, no tiene desperdicio), se ha convertido en un popurrí frenético de vídeos de ministros y ministras desgranando mensajes a cual más empalagoso y moralista, como Pedro Sánchez recordando el 30 aniversario de la puesta en libertad de Mandela. Claro que Mandela gobernó un país y sacó del apartheid a millones de personas, mientras Sánchez navega por las redes y vuela en Falcon poniendo cara de Kennedy en el Air Force One. Pero seguramente, este plan le va a salir redondo.

 

En este Gobierno dirigido por asesores de marketing, todo se convierte en un jingle, en un conjunto de fantásticos claims en los que se envuelve un paquete vacío, una gestión inexistente y una absoluta ausencia de preocupación por los problemas que afectan a los ciudadanos. Todo se disfraza y se camufla, se bautizan los pecados con nombres de santos y, en un giro redondo, el trágala ante Torra, Puigdemont y Junqueras se convierte en una “agenda para el reencuentro” en la que las cesiones a cambio de apoyos parlamentarios se transforman en “diálogo” y “regeneración institucional”.

 

Y mientras se hacen juegos malabares para vendernos que el problema de Cataluña es solo político y la justicia debe hacerse a un lado, en otras comunidades autónomas, que no han sabido conseguir un papel protagonista en esta charada, las cosas son muy distintas. Se hace la vista gorda en Cataluña con la “inmersión educativa” o con los más de 70.000 millones de deuda, pero se amenaza a Murcia con el 155, se presiona a Castilla y León, a Andalucía o a Cantabria y se ataca a la Comunidad de Madrid.

 

Al contrario que en Cataluña o en el Gobierno central, la presidenta madrileña Díaz Ayuso se dedica a gestionar y parece haber olvidado la propaganda, tanto que ni siquiera la televisión autonómica canta sus logros. Frente a la potente artillería del Gobierno, se ha convertido en una Constantinopla bajo el fuego de los cañones otomanos. Y como Mehmed II lanzaba balas contra las murallas bizantinas, ahora se arrojan sobre Ayuso falsedades y mentiras. Madrid baja impuestos porque deja a sus ciudadanos sin hospitales y sin colegios, vende las viviendas de protección oficial a los fondos buitre, roba las empresas al resto de las regiones y es, en fin, la responsable de la España vaciada. Ayuso se defiende con trabajo y buena gestión, confiada en que serán los madrileños los que con sus votos finalmente le den la razón.

 

Pero como decía al principio, no vivimos en un tiempo en el que los hechos importen, lo que cuentan ahora son las palabras y las historias. Y lo que nos dice la Historia es que Constantinopla ahora se llama Estambul. Y a Sánchez el plan le puede salir tan redondo como a los turcos en 1452, aunque en aquella época sí importaban los hechos.

Comentarios

Para pucelano 15/02/2020 11:44 #3
Aunque no te lo creas, todavía hay libertad de prensa en este país. Durará poco si dura mucho este ganado que nos gobierna y que no hacen mas que ocultar datos sobre Cataluña, sobre Venezuela (aunque a ti no te interese no deja de haber ocultado información) e incluso a las organizaciones del campo en una conferencia sobre el campo (cágate lorito). Entiendo que si a ti no te interesa saber la verdad sobre todo esto, el del sobre eres tú y los que te pagan son los de Ferraz ( o Caracas).
Pucelano 15/02/2020 08:51 #2
Por cierto, ¿te pagan por transferencia o en sobre?
Pucelano 15/02/2020 08:35 #1
Fascinante artículo. Todo un ejemplo de ecuanimidad. No sé si sabrás lo que significa esa palabra, no suele aparecer en los argumentarios que los políticos del PP se estudian de memoria cada semana para irlos recitando por emisoras y televisiones.

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