El peligro persiste en muchos kilómetros de la red viaria

 
El último informe anual del Real Automóvil Club de España (RACE) vuelve a incidir en la situación de peligrosidad media que tienen un total de casi 250 kilómetros de la red viaria en la provincia de Salamanca. Esta repetición de puntos negros y viales a mejorar, año tras año, constata la necesidad de que se emprenda con más esfuerzo y sobre todo, con fondos, las reformas necesarias que pueden crear las condiciones para evitar accidentes y el evidente coste humano que conllevan. No se trata como pretende la DGT tan sólo de ubicar radares para evitar que la velocidad se dispare en las rectas, donde es conocido que se aprieta más el acelerador, sino que la misión de Tráfico es también, y sobre todo, la de velar porque las carreteras se encuentren en el mejor estado posible además de con la señalización más adecuada. Hay que congratularse que Salamanca sea una de las 14 provincias españolas que no cuente con ningún tramo de riesgo alto o medio alto pero no es suficiente. Por este motivo la exigencia a los responsables de la DGT es referida a puntos como la N-630 y la N-620 donde hay hasta cinco tramos donde los conductores deben extremar al máximo la precaución y se siguen produciendo accidentes mortales. El avance de comunicaciones en los últimos años con la autovía a Madrid, el desdoble a su paso por la provincia de la Ruta de la Plata -tan sólo faltan dos tramos por completar- y las autovías de Castilla y Ciudad Rodrigo debe completarse con una adecuada mejora y mantenimiento de la red viaria.