El parque de Garrido ya da su nueva cara a los vecinos

El nuevo parque de Garrido ya se puede usar. Foto: De la Peña
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El parque ha quedado abierto este viernes después de dos años y medio vallado y en obras, que se han retrasado bastante. Ha mejorado notablemente con equipamientos deportivos y lúdicos y regresa en plena forma, lejos del abandono de sus últimos años.

El flamante parque de Garrido ha quedado abierto al uso esta mañana, al fin, después de más de dos años y medio vallado por unas obras que han acumulado un enorme retraso merced a numerosas vicisitudes de todo tipo. El nuevo parque, realizado por la empresa que ha construído el parking subterráneo bajo su superficie, supone una enorme mejora con respecto al antiguo, que había sido abandonado a su suerte. Cuando empezaron las obras y desapareció, hacía mucho que no estaba en las mejores condiciones y sólo se salvaban sus árboles, que han sido recuperados para el nuevo parque.

 

El nuevo parque cuenta con un variado equipamiento deportivo y lúdico, aunque no tiene las antiguas zonas de tierra y el verde queda limitado a los árboles y franjas de césped. Se ha hecho un esfuerzo por disimular las torres de ventilación que sacan el aire del parking subterráneo, y que van pintadas para reducir su impacto visual. El aparcamiento lleva en uso varias semanas tras concederse licencia y poder escriturar las plazas vendidas, aproximadamente, la mitad de las 800 disponibles. La apertura del parque ha tardado más, ya que estaba prácticamente terminado en marzo, cuando TRIBUNA publicó un reportaje, pero los desencuentros entre Ayuntamiento y constructora lo han retrasado.

 

El contrato para construir el parking fue adjudicado en el segundo trimestre de 2014 a la empresa Santher y el Ayuntamiento de Salamanca concedió la licencia de construcción el 18 de septiembre de ese mismo año después de haber sido aprobado en pleno. La concesionaria se había llevado el contrato al ofrecer más de 800 plazas y un canon de cerca de medio millón de euros por el uso del subsuelo. Sólo concurrieron dos empresas que ofrecían plazas a precios similares a los que tres años atrás habían hecho fracasar el proyecto.

 

El proyecto incluía la construcción del nuevo parque en superficie y la empresa concesionaria se comprometió a hacer el parque sin coste para la ciudadanía. Sin embargo, el Ayuntamiento, con el alcalde al frente, se empeñó en un nuevo proyecto con un coste adicional de 600.000 euros y que era virtualmente idéntico al que no costaba nada. Recibió todo tipo de críticas y al final se tuvo que rendir a la evidencia y renunciar a la idea, especialmente una vez la empresa reiteró su compromiso de hacerlo sin coste. A partir de ahí, comenzó un tira y afloja entre Ayuntamiento y constructora con declaraciones subidas de tono y sanciones.

 

Mientras tanto, la obra acumuló importantes retrasos. Estaba prevista para once meses y medio y tenía que haber estado terminada a finales de 2015, pero se ha ido hasta junio de 2017. Dos años y medio en obras y año y medio de retraso sobre lo previsto. En algunos casos, por cuestiones ajenas a la empresa como la retirada de un transformador eléctrico; en otras, un retraso achacable al Ayuntamiento por su empeño en marear con el nuevo y costoso proyecto de gastar 600.000 euros más.