El parque de Garrido ve la luz después de dos años y medio en obras

El nuevo parque está prácticamente terminado y ya se ven sus nuevos y caros equipamientos. Pone fin a una obra que lleva año y medio de retraso.

Han sido treinta meses plagados de vicisitudes, pero el nuevo parque de Garrido está listo para que los vecinos lo vuelvan a disfrutar en un formato muy diferente al que tuvieron durante décadas. Como se ve en el reportaje fotográfico que acompaña esta información, el parque está prácticamente terminado y luce una aspecto casi definitivo. Eso sí, sigue vallado y así estará hasta que se haga el trámite de entrega de la obra, necesario para poder permitir el acceso. El parking ya tiene licencia de primer uso y entrará en servicio ya.

 

Como se puede ver, ya están instalados los nuevos juegos infantiles, la fuente de 116.000 euros, los árboles previstos en el proyecto (algunos son los ejemplares originales, habrá que ver si están todos los prometidos), las caras papeleras de 541 euros, un banco de 93.000 euros, la pista polideportiva de 30.000 euros... Todos los elementos del proyecto, incluídos los pequeños cambios por los que el Ayuntamiento planteó pagar 600.000 euros más y que finalmente costeó la empresa constructora, Santher, tras una agria polémica con el equipo de Gobierno que acusó en términos muy duros a la constructora de querer beneficiarse.

 

Tras acumular importantes retrasos, el Ayuntamiento decidió cambiar el proyecto, aunque los diseños han sido siempre de la empresa constructora. El alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, presentó por dos veces el proyecto, la segunda, con escasas diferencias: se limitan a 26 árboles más, nuevas zonas verdes, una pista polideportiva y el cambio de la fuente lúdica, que se va de una esquina al centro. Pese a ello, se declaró un sobrecoste de 600.000 euros que elevaba el precio del parque por encima del millón de euros para una obra virtualmente idéntica. El parque pasaba de gratis a carísimo: de pagarlo la empresa a la aportación municipal que pretendía el alcalde.

 

La oposición se negó a asumirlo y acabó decubriéndose que la adjudicataria había ofrecido terminar el parque bajo el nuevo diseño, pero sin coste para el Ayuntamiento... que trató de ocultarlo. Al final, el alcalde tuvo que renunciar al sobrecoste.

 

Sin embargo, no ha sido el único contratiempo de un proyecto que lleva años en cartera. De hecho, ya empezó mal: el primer intento para construir el parking subterráneo fracasó al quedar desierta la licitación del proyecto. Después, en un segundo intento, sí fue posibles adjudicar el subsuelo para construir el aparcamiento e incluir el compromiso de renovar el parque. Tras firmarse, se procedió a vallar el parque y comenzaron las protestas vecinales; un grupo de opositores se coló en el parque para frenar las obras.

 

Después se fueron acumulando retrasos. Un transformador retrasó las obras, después vinieron los cambios en el proyecto que tan caros pudieron salir, el conflicto con la empresa concesionaria, nuevos plazos y más retrasos (el último hablaba de octubre de 2016)... al final, 30 meses desde que el parque se valló en septiembre de 2014, dieciocho meses de retraso de una obra prevista para once meses y medio.