El paro sube en la capital desde junio arrastrado por el empleo temporal

Fernández Mañueco, este viernes en Ávila. Foto: Javier Ruiz-Ayúcar

Las medidas municipales no funcionan ni logran apartar a la capital de un empleo volcado en el sector turístico, con mucha temporalidad y coyuntural. El paro aumenta desde antes de terminar la temporada estival y lastra el global de la provincia.

A comienzos de año fue habitual que el alcalde de Salamanca presumiera de los datos del empleo del municipio, más allá del más conocido dato global de la provincia. Cada segundo día hábil de mes, a cada oleada de cifras del Ministerio de Empleo se añadía la coletilla del dato de la capital para poder ofrecer una imagen adicional en la mejora de las cifras del paro. Sin embargo, esta tendencia se ha parado y la capital es, desde hace meses, presa del mercado laboral que depara la apuesta por una ciudad de servicios y turismo.

 

Los datos del paro de los últimos meses en la capital no son precisamente para presumir, y por eso Fernández Mañueco ya no lo hace. No sólo porque el paro no deja de subir en toda la provincia desde el mes de agosto, sino porque en la capital las cifras empezaron a empeorar antes. El primer aviso llegó para el conjunto de la provincia en agosto con un aumento de 568 parados, antesala de lo que iba a ocurrir por el final de la temporada alta de turismo. Sin embargo, el paro había empezado a subir en la capital antes, en julio.

 

Su última mejora se produjo en junio, cuando bajó hasta los 11.483 parados. Desde entonces, cuatro meses consecutivos de aumento del número de salmantinos inscritos como demandantes de empleo en las oficinas del Ecyl. El último, el mes de octubre, cuyo dato por municipios se ha conocido recientemente. En total, son 12.465 los parados del municipio, casi mil más que hace cuatro meses. La capital está arrastrando el dato global de la provincia con esos mil parados más en cuatro meses, más de la mitad de los 1.800 adicionales que se han sumado a la lista del paro en toda Salamanca.

 

Detrás de esta situación está el modelo de ciudad de turismo y servicios, que genera empleo, pero un tipo de empleo muy concreto. Así, en octubre se firmaron 5.685 contrados en la capital y 5.362, el 95%, fueron en el sector servicios: es decir, trabajo en hostelería y comercio. Eso lleva todo el año ocurriendo porque nueve de cada diez contratos que se firman son para este sector, y casi todos (más de 5.100 en octubre) fueron temporales. Esto explica por qué camarero, dependiente o recepcionista son los únicos trabajos que se pueden conseguir en Salamanca: son los únicos que se demandan. Está claro que la capital no puede sustraerse a la espiral de empleo coyuntural, precario y temporal. Habrá que ver si la temporada navideña logra enderezar el dato antes de final de año: la cifra actual está sólo 800 parados por debajo del dato de enero.

 

 

MEDIDAS QUE NO FUNCIONAN

 

El resultado deja en mal lugar las políticas de empleo impulsadas desde el Ayuntamiento de Salamanca. La oficina de apoyo al emprendedor va a cambiar de manos porque no ha cumplido con sus objetivos, con una creación de empresas bajo mínimos; los cursos de formación con contratos de prácticas no agotan sus plazas; la concejalía del área se empeña en gastar dinero público en diagnósticos de empleabilidad; y la última idea es lanzar una bolsa online de ofertas laborales que habrá que ver cómo funciona.

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