El papel de la corresponsabilidad familiar sobre la violencia machista en el entorno de la familia
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El papel de la corresponsabilidad familiar sobre la violencia machista en el entorno de la familia

En el Día Internacional de la Violencia de Género, Tania Corrás y Elena Serrano, profesoras de Grado en Psicología de la Universidad Isabel I, tratan la Violencia de Género desde la corresponsabilidad en el entorno familiar.

Tania Corrás y Elena Serrano, coordinadora y profesora del Grado en Psicología de la Universidad Isabel I respectivamente, reflexionan sobre el Día Internacional de la Violencia de Género o Violencia Machista. Ambas expertas en psicología señalan la necesidad que surge de la perpetuación de una estructura social, en función de los roles de género atribuidos al sexo biológico, y que derivan en una situación de desigualdad entre hombres y mujeres.

 

A lo largo de la historia, las mujeres se han visto privadas del acceso a determinados derechos por cuestión de su sexo. Así, estos roles asignados al sexo, denominados género, derivaron hacia una exclusión de la mujer en aspectos como el derecho al voto, el acceso al empleo o su autonomía para gestionar sus bienes. Progresivamente, la mujer ha visto cómo esta desigualdad se ha ido poniendo de manifiesto y como le han sido reconocidos muchos derechos hasta entonces vetados.

 

REVOLUCIÓN ESTANCADA

 

Uno de los hitos más importantes ha sido el de la incorporación de la mujer al mundo laboral, lo cual a su vez ha tenido aspectos positivos en su situación socioeconómica e independencia. Sin embargo, “esta incorporación de la mujer al mundo laboral, por lo general, no se ha visto acompañada de una incorporación proporcional del hombre a las responsabilidades familiares, tradicionalmente atribuidas a las mujeres”, señalan las docentes de la Universidad Isabel I. A este fenómeno se le ha denominada la Revolución Estancada y ha terminado por provocar nuevas formas de desigualdad.

 

Concretamente, una acción positiva para la mujer como es el acceso al empleo puede redundar en una forma de sobrecarga de roles que puede ser considerada a su vez una manifestación de desigualdad y violencia de género, matizan Tania Corrás y Elena Serrano. Al mismo tiempo, todo ello puede provocar que se dificulte que los hombres se hagan cargo de sus responsabilidades, especialmente la participación conjunta del cuidado de personas dependientes (como hijos y mayores).

 

DOBLE RESPONSABILIDAD

 

En este sentido, las mujeres se ven con la doble responsabilidad de, además de trabajar, ser las cuidadoras principales. En esta línea, “las políticas de corresponsabilidad parental se plantean como un mecanismo de protección hacia mujeres y niños al brindar la oportunidad de que el hombre se haga cargo de sus responsabilidades familiares con ascendientes y descendientes. Todo ello, derivado de una socialización de género que limita a las personas disponer de las mismas oportunidades profesionales y de desarrollo personal y familiar”, explican las docentes en Psicología de la Universidad Isabel I.

 

En conclusión, es necesario contar con estrategias y políticas que promocionen, de forma real y efectiva, la corresponsabilidad parental como mecanismo promotor de la igualdad entre hombre y mujeres, y de eliminación de la violencia de género por la sobrecarga, a las que se les expone en ambientes familiares de estas características, subrayan las expertas. Asimismo, este tipo de políticas también “redundaría en una mayor protección de la infancia, al crecer en un entorno libre de violencia machista, donde se establecen vínculos afectivos positivos, en igualdad, con ambos progenitores” concluyen Tania Corrás y Elena Serrano en su reflexión.