El ovino en Salamanca, bajo mínimos: ni el lechazo de calidad vale dinero
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El ovino en Salamanca, bajo mínimos: ni el lechazo de calidad vale dinero

Los precios de cotización del lechazo de calidad en la Lonja de Salamanca son irrisorios en un producto que ha involucionado con el paso de los años.

Todo lo que no mejora siempre es susceptible de empeorar; a este fatal argumento se agarra (no por voluntad propia) el sector del ovino en la provincia de Salamanca, que ha pasado de ser capital hace unos años a residual en la actualidad.

 

Y es que, todos los números que se refieren a este sector no presentan ningún síntoma de recuperación, más bien todo lo contrario, desde el último censo hasta los precios que marca la Lonja provincial de Salamanca... que incluso, según sostienen los vocales del sector comprador, se sitúan por encima de la realidad.

 

Ante esta situación y poniendo el foco en los animales de una mayor calidad y con un precio más elevado en el mercado, ¿están a la altura de las circunstancias? ¿Se adecúan a la realidad del siglo XXI? Todas las respuestas coinciden al mismo monosílabo: NO.

 

Tal es así que analizando el precio de la Lonja Provincial de Salamanca de las categorías 'Extra' y 'Hasta 11 kilos', su balance arroja un dato poco positivo. En el primero de los casos, los 'extras', la Lonja marca un precio, a fecha 3 de junio de 2019, de 4,3 euros/kilo, lo que supone unos 43 euros por animal... precio similar o incluso más bajo al de hace más de 20 años, cuando los costes de producción sí se han disparado. Este nivel de precios es de los más bajos de los últimos años, solo superado por los 4,27 euros de junio de 2016, número muy similar a la actual.

 

Por contra, el precio más alto del 'extra' se registró en junio de 2012, con 5,05 euros/kilo, muy por encima de la realidad del año 2019.

 

Algo muy similar ocurre también con el lechazo de 'hasta 11 kilos', cuyo valor en la Lonja de Salamanca alcanza los 4,05 euros/kilo, en torno a 49 euros, siendo el nivel más alto el del año pasado con 4,5 euros, mientras que el más bajo tuvo lugar en 2007, con solo 3,45 euros por kilo.

 

A esta dramática situación para el ganadero hay que sumarle que el censo de ovino se ha reducido también de una manera drástica en la última década, después de pasar de las 675.113 cabezas del mes de diciembre de 2007 a las 390.319 de noviembre de 2018. Ya lo dijo un vocal de la Lonja de Salamanca hace solo unas semanas: “El mundo de las ovejas se va a terminar pronto porque nada vale dinero”.