El oro de Portugal

Rubén Díez, geólogo de la Universidad de Salamanca (Foto: DICYT)

Un científico de la Universidad de Salamanca estudia las características geológicas del Macizo de Évora para atraer empresas interesadas en explotar sus recursos minerales

DICYT. Los romanos explotaron muchos yacimientos de oro en la península Ibérica y aún quedan vestigios de esta actividad. La Universidad de Évora, en el Sur de Portugal, trabaja en la actualidad en la caracterización geológica del Macizo de Évora para estimar la cantidad de oro que atesora y estudiar así sus posibilidades de explotación, un trabajo en el que colabora un geólogo procedente de la Universidad de Salamanca y un ejemplo de cómo crear expectativas de inversión en el sector privado a través de la inversión pública en investigación.

 

“En Portugal, como en España, existen mineralizaciones de oro en algunas zonas”, explica a DiCYT el investigador español Rubén Díez Fernández, “para que una empresa se interese en invertir dinero para explotar éste y otros recursos minerales hay una serie de pasos previos y entre ellos están la realización de una cartografía geológica adaptada a las necesidades mineras y la caracterización e identificación de las estructuras, como pliegues y fallas”, señala.

 

El proyecto pretende crear una base de datos geológica lo suficientemente interesante para que más adelante puedan acudir empresas mineras a realizar sus propias investigaciones, ampliar la información y obtener resultados más específicos. Así, podrían determinar si sería rentable explotar un determinado recurso, en este caso, el oro. Actualmente una compañía privada canadiense (Colt Resources) ha iniciado la prospección de los depósitos de oro del Macizo de Évora. Los resultados que se obtengan de este proyecto podrán animar un aumento de la inversión de ésta y otras empresas en la zona a partir de un conocimiento geológico actualizado impulsado desde el sector público.

 

Estas actividades se llevan a cabo al cobijo del proyecto de investigación 'GOLD- Granitos, Orogénese, deformação de Longo termo, e Deposição de metáis' (PTDC/GEO-GEO/2446/2012), que cuenta exclusivamente con financiación pública del Gobierno de Portugal, a través de la Fundação para a Ciência e a Tecnologia (FCT), bajo la coordinación del profesor Manuel Francisco Pereira de la Universidade de Évora e investigador del Laboratório Associado Instituto Dom Luiz (Faculdade de Ciências da Universidade de Lisboa). La incorporación del investigador español a este proyecto ha sido posible gracias a un programa de contratos posdoctorales también financiados por dicha fundación.

 

Por el momento “la idea es crear una serie de expectativas para que se identifique como una zona interesante para lograr un beneficio económico”, aunque este tipo de trabajo también reporta beneficios socioculturales y académicos, recuerda el geólogo, que se encarga de realizar cartografía geológica, análisis estructurales y estudios geocronológicos que permitan conocer la edad y evolución tanto de los diferentes tipos de roca que existen en el entorno del Macizo de Évora, así como de los procesos que condujeron a la formación de las mineralizaciones de interés y las estructuras geológicas que las albergan.

 

Rentabilidad

 

“Los romanos encontraron casi todos los yacimientos aflorantes en superficie, pero no podían explotarlos al nivel al que se hace actualmente, así que pasaron por alto aquellos difíciles de aprovechar con sus técnicas. Sin embargo, con la tecnología disponible y el precio del oro en el mercado hoy en día, determinados yacimientos podrían ser rentables”, explica Rubén Díez.

 

Con estos estudios se pueden caracterizar los yacimientos para determinar dónde se encuentra el oro, cómo está distribuido y a qué procesos geológicos se encuentra asociado. Esta información es decisiva para evaluar la rentabilidad de cualquier tipo de yacimiento mineral con garantías, y a menudo requiere de la intervención de personal científico altamente cualificado para su determinación.

 

Por ejemplo, una parte del trabajo consiste en datar las rocas en las que se encuentra el metal precioso. Si se identifica una falla que puede concentrar el oro, conocer la edad de esa zona ayudaría a entender su distribución. En este aspecto, los investigadores cuentan con la colaboración de la Universidad de Florida (Estados Unidos), en cuyos laboratorios de geocronología se está llevando a cabo la datación de algunas rocas.